26 de octubre de 2012

El perdón como acto interior de liberación emocional



Pasamos por momentos en los que la palabra perdón se asocia con algo religioso, pensamos que perdonar tiene que ver con tomar actitudes falsas de tolerancia o de reconocer que el ofensor tiene razón, actualmente sentimos que perdonar es negar nuestros sentimientos genuinos en nombre del perdón.

 Un concepto confuso: Lo que el perdón NO ES.
  •  Perdonar no es justificar comportamientos negativos propios o ajenos.
Maltrato, violencia, agresión, deshonestidad son algunos comportamientos que pueden ser totalmente inaceptables.El perdón no quiere decir que apruebes o defiendas esa conducta, ni excluye que tomes medidas para cambiar la situación o protegerte.
Sería imposible perdonar a un violador o a un asesino si tuviéramos que aceptar ese
comportamiento. Sin embargo, hay personas que han perdonado a sus violadores, como Robin Casarjian, especialista en el perdón.
Tú puedes considerar conveniente una medida firme, como el divorcio, el pleito, o el fin de la relación para impedir que vuelva a ocurrir.
  1.  El perdón es un acto interior de liberación emocional. En realidad, no tiene nada que ver con la  persona que te agredió.
  2.  El perdón no exige que te comuniques directamente con la persona a la que has perdonado.
  3.  El perdón es un proceso interno. No hace falta ir y decir “te perdono”.
Con frecuencia, la otra persona advierte el cambio producido en tu corazón, sin necesidad de explicar nada. Pero esto solo pasa a veces.Perfectamente puede darse el caso de que perdones a alguien que ha muerto o que no está dispuesto a hablar contigo.
  • Perdonar no es olvidar lo sucedido
El mito de “perdón como olvido” pretende que un suceso desagradable sea extraído de nuestra memoria sin más, en lugar de una ampliación de conciencia es una disminución de memoria .En realidad es una evasión de lo sucedido, una negativa a afrontar el dolor que produce habitualmente emociones reprimidas.El perdón siempre amplia la conciencia y la comprensión, nunca la disminuye, incluso tratándose del pasado.
Esto no implica que llegue un momento en que la emoción que produjo tu proceso del perdón deje de estar presente, y por tanto deje de afectarte. Sin embargo, si necesitas recordarlo, todo está ahí, todos los datos puedan ser recordados. Esto no debe hacernos confundir al perdón con un olvido.
Un olvido no te da por si solo la paz y la libertad, sino que el tema olvidado puede regresar una y otra vez a tu vida para monopolizar tu emoción y tu mente, desde las nieblas del subconsciente.
  • Perdonar no es hacer como que toda va bien. No es reprimir.
A veces es confusa la distinción entre perdonar y reprimir o negar la rabia y el dolor. Enfadarse se considera a menudo inaceptable, y tendemos a reprimir la rabia [auténtica], diciendo que “está perdonado” [falso] para evitar el rechazo o el abandono.
Es un falso perdón, sin experimentar la liberación y paz propia del auténtico perdón.
  • Perdona no es adoptar una actitud de superioridad y someter o castigar al perdonado.Si se perdona a alguien porque te produce lástima [se piensa que no es nadie, que es una pena o no tiene solución], se confunde perdonar con ser arrogante.Perdonar no significa que tengas que comportarte de un modo específico.Puedes perdonar a un viejo amigo a quien no ves, y eso no significa que tengas que llamarle.Puedes perdonar a tu madre que sea criticona y al mismo tiempo decidir no hacerle confidencias. Puedes perdonar a tu pareja que sea descuidada con el dinero, pero eso no significa que la tengas que dejar a cargo del dinero ni dejarle llevar las cuentas.Puedes perdonar a un trabajador incompetente, y despedirlo por no hacer bien su trabajo.

En realidad perdonar es sanar. Es liberarte de las ataduras emocionales del pasado, perdonar es el medio de autorrealización y crecimiento interior más poderoso que existe, ¿perdonas cada día?. Perdonar no significa que la otra persona tiene razón y que uno se equivoca, sino más bien, muestra que hay otra manera de mirar el mundo.
Para perdonar hay que disponer de las herramientas adecuadas: la auto-observación, la honestidad, la confianza y el deseo de verdad. Aunque somos diferentes por fuera, desde dentro todas buscamos paz y libertad.
Hay un bonito cuento el cofre que cuenta lo siguiente.

"Hace muchos, muchos años, en una rica comarca más allá de los mares del Norte, hallábase un rico y sabio comerciante de nombre Abdul, que vivía enamorado de Sara, una bella y joven muchacha, 22 años más joven que él con la que vivía y compartía una casa plena de paz y prosperidad.
Como quiera que por causa de sus transacciones tenía que desplazarse a lejanos países durante largos períodos de tiempo, había encomendado a su fiel criado Malik la protección y el cuidado de su joven esposa, mientras durase su ausencia.
Un día, recién llegado de un viaje por los mares de sur y sintiendo su corazón pleno de deseo por encontrarse con su amada esposa, vio como se aproximaba su fiel criado Malik que corriendo a su encuentro le dijo algo turbado:
“Vuestra esposa señor, está actuando sospechosamente, en sus aposentos tiene un enorme cofre que perteneció a su abuela, suficientemente grande como para esconder a un hombre. Tal vez en él solo habrá unos bordados antiguos. Sin embargo creo que ahora debe haber mucho más en él… Ella no permite, que yo vuestro más antiguo y fiel criado, averigue qué hay realmente en su interior”
Abdul, visiblemente inquieto se dirigió a los aposentos de Sara  y señalando el enorme cofre le dijo:
“Sara: ¿qué guardas en su interior?”
A lo que ella respondió:
“¿Me lo preguntas por las sospechas que puede haberte transmitido tu criado o porque no confías realmente en mi?”
A lo que Abdul respondió:
“¿No sería más fácil que abrieras el cofre, sin pensar en suposiciones?”
“No creo que sea posible”, argumentó Sara.
“¿Está cerrado?” Preguntó Abdul.
“Sí” Dijo ella.
“¿Y donde está la llave?” Preguntó él.
Ella la mostró y le dijo:
“Despide a Malik y te la entregaré”.
Tras una deliberación, el sirviente fue despedido por Abdul. La mujer entregó la llave y se retiró obviamente perturbada
Abdul antes de ordenar abrir el cofre y, sabiendo del poder de sus propias creencias internas, se retiró a meditar y reflexionar durante tres días y tres noches, hasta que finalmente llamó a cuatro de sus jardineros, ordenó transportar el cofre a un lugar distante y, sin abrirlo, mandó enterrarlo. El asunto nunca más fue mencionado.
Desde entonces se dice que el hombre sabio: Decide lo que quiere que suceda en el interior de su corazón  sembrando y cultivando rosas ó bien arbustos de espinos."

¿Qué es la paz interior?

Paz no es lucha, ni conflicto, ni esfuerzo, ni sufrimiento.
Paz no es miedo, ni preocupación, ni inseguridad, ni incapacidad o impotencia.
Paz no es exigencia, ni control, ni manipulación.
Paz no es prisa, ni precipitación.
Paz no es crítica, ni reproche.
Paz no es culpa, ni sentimiento de fracaso, o indignidad.
Finalmente, paz no es inactividad, ni aburrimiento ni insensibilidad o indiferencia.
Paz simplemente es estar bien con lo que hay. Está en consonancia con la aceptación del momento, del pasado, de la vida.


La primera decisión

Tal como hemos visto, el perdón comienza siempre con una decisión. Las decisiones se toman en la mente e implican un enfoque de intención, un desear, un elegir. Las decisiones son las manifestaciones de la voluntad.