19 de octubre de 2012

Inteligencia emocional: Conectar con nuestra intuición










Ten cuidado con lo que pides porque puede cumplirse…


¿Aún te cuesta confiar en tu intuición?
Desarrollar la intuición equivale a desarrollar un parte nuestra con un gran potencial.
La intuición por naturaleza es como un niño, es rápida y nos ayuda a protegernos en un primer momento de aquello que podría ser nocivo para nuestra integridad.
Pero aún siendo así  ¿por qué no la atendemos?, ¿por qué no le prestamos atención?
La respuesta está es los mecanismos de defensa que protegen nuestro indefenso yo. ¡Qué curiosidad! Las defensas protegen al yo privándole de la intuición.
Uno de los mecanismos para defender nuestra vulnerabilidad es la negación de una realidad. La razón fundamental por lo que lo hacemos inconscientemente es que si admitiéramos ese hecho conscientemente  probablemente nos llenaríamos de miedo, angustia y desasosiego.
La intuición ayuda al ser humano a captar una situación, hecho o persona que podría ser perjudicial. A menudo el miedo a que nuestra intuición tenga una justificada realidad nos hace bloquearla, negarla obstaculizando su reflexión.

¿Qué es la intuición?
Si nos atenemos estrictamente a su definición "es la percepción íntima e instantánea de una idea o verdad. O la facultad humana de entender algo sin razonamiento, lógica o sentidos".
Hablamos de una facultad humana innata  que puede ser desarrollada y que en ciertas ocasiones nos aporta un conocimiento inmediato sin participación de la razón.
Cada vez que tenemos una corazonada o un presentimiento que se revela después cierto, estamos haciendo uso de nuestra intuición.
El problema es que nuestra conciencia está acostumbrada a desechar todo cuanto no proceda de la lógica, y no solemos ser conscientes de estos mensajes.

Sin embargo existen técnicas como la relajación y la visualización, o circunstancias especiales, como el estado de duerma-vela, revelaciones oníricas o situaciones de tensión, en que las defensas del ego racional descienden y somos más receptivos a los mensajes de la intuición.
Una de las características de la intuición más relevante es que va  acompañada de un sentimiento de certeza inconfundible.
Una verdadera intuición se parece en cambio a lo que Bob Dylan ha dicho experimentar al componer: "Cuando escribo una canción siempre sé antes de empezar si será buena o no, incluso sin saber de qué hablaré en ella".
Algunas personas dicen: "no sé cómo, pero lo sabía". Eso es la intuición.
Hay cuatro modos básicos en que se manifiesta el pensamiento intuitivo: psíquicamente (cuando se "olfatea" un peligro inexistente hasta el momento), emocionalmente (atracción o rechazo inmediato por alguien), mentalmente (solución instantánea de un problema intelectual) y espiritualmente (cuando se produce una iluminación o una revelación).
La intuición se expresa en un estado cerebral específico, tal y como recientemente ha corroborado el doctor Paul MacLean:”en el proceso de conocimiento utilizamos tres cerebros, ninguno de los cuales puede ser relegado: el sistema límbico, que afecta a nuestras emociones; el reptiliano, que crea conductas y rutinas instintivas; y el neocórtex, con sus dos hemisferios, izquierdo y derecho, responsable de las funciones superiores. El primero de los hemisferios nos transmite la información racional y verbal; el segundo, la visual e intuitiva. 
 El neurólogo Roger Sperry afirma:"cuando el cerebro funciona en su totalidad, utilizando la conciencia unificada de ambos hemisferios, rinde más que cuando dispone de las propiedades de cada hemisferio por separado". Ambos se comunican continuamente a través del cuerpo calloso, una masa de doscientos millones de nervios que es más densa en las mujeres, lo que explica que éstas parezcan a priori más intuitivas.

Filósofos, músicos, artistas y científicos de todos los tiempos -desde Arquímedes a Einstein, pasando por Newton- deben a su intuición importantes descubrimientos o la inspiración de sus mejores obras:
·         Gustav Mähler: "yo no elijo lo que compongo, lo que compongo me elige a mí";
·         Einstein: "a la hora de hacer ciencia lo único valioso es la intuición";
·         Dalí, que esperaba siempre para pintar "el momento en que se produjera el delirio de lo instantáneo, a través de una actitud activa sistemática y sabia ante los fenómenos irracionales".


¿De dónde viene la información que se genera durante este tipo de percepciones? ¿Se originan en nuestro inconsciente o fuera de nosotros? ¿Se trata de una inspiración divina, de una conexión con la energía universal?
Para la física cuántica el  mundo es un vasto océano de energía en el que las cosas existen unas dentro de las otras, se comunican e influyen continuamente de manera instantánea a los niveles más sutiles, mediante una especie de resonancia sincronizada. Esta interconexión podría explicar el acceso intuitivo a ciertos datos, pero aún así dejaría sin aclarar cómo se produce el proceso.
Aprender a reconocer ese chispazo es una cosa de práctica, porque ocurre sólo por unas milésimas de segundos antes de que la máquina mental empiece a funcionar y comience todo el proceso lógico al que estamos acostumbrados.
Por eso para acceder a ella debemos aprender a acallar la mente del mismo modo que es necesario tener consciencia de nuestras emociones y de nuestro cuerpo en el momento en que queramos usarla.
La intuición funciona de distintas formas en distintas personas y cada uno debe aprender a reconocer cuál es la forma en que ese chispazo ocurre.
Personalmente para mí la intuición conecta con nuestra parte más profunda, a medida que esta aflore a través de un proceso de crecimiento personal y una expansión de la conciencia, esto facilitará la atención a la intuición.
 Los científicos están comenzando a demostrar que la intuición puede ser más efectiva que los modelos de elección racional. Ante cualquier decisión, se consideraba que lo más acertado era elaborar listas con los pros y los contras para tomar la mejor elección. Ahora, sabemos que las decisiones instintivas son eficaces. A veces mucho más que una elección racional.

Gerd Gigerenzer, autor del libro “Decisiones instintivas” y director del Centro para la Conducta Adaptativa y la Cognición del Instituto Max Plank, ha sido pionero en atribuir al inconsciente y a la intuición un papel esencial en la toma de decisiones. Según le explica a Eduard Punset, en sus experimentos sociales, Gigerenzer ha analizado la intuición y ha descubierto que tomamos mejores decisiones si tenemos en cuenta una buena razón que si tenemos en cuenta diez. Seguir leyendo ..