26 de enero de 2013

Gestalt, Sexualidad y Erotismo


La sexualidad es una parte inherente al ser humano, es una dimensión que nos involucra a mujeres y varones, que nos lleva a contactar con nuestros sentimientos y nuestras emociones, que trastoca la cultura y la transforma, que nos posibilita a sentir, tocar, contactar, que nos acerca a las otros, que favorece la armonía desde el adentro hacia el afuera, que le da sentido a nuestros sueños, a nuestra vida y que con las demás sexualidades nos potencializa para poder amar,  nos nutre, fortalece y nos contacta con el cosmos.


La sexualidad se ve inmersa en un discurso con muchas voces, desde lo científico hasta lo cotidiano, con una visión folklórica, el discurso de la sexualidad esta invadido de muchísimos colores y matices, ideas, creencias que se llevan o no a la acción, que se viven con culpa o placer.


Actualmente en la sociedad donde es clara la ausencia de una educación de la sexualidad formal, se facilita la entrada a los introyectos  que minan la vida sexual, es por esto que la profesionalización se convierte en una necesidad impostergable.


Los temas de la disciplina Sexológica se han visto minimizados (en el campo de algunas Psicoterapias) a las disfunciones sexuales dejando afuera el abordaje de la Preferencia Sexo-Genérica, las categorías intersexo, la dimensión del transgenero, la transexualidad, el trasvestismo, el incesto, el VIH- SIDA, Expresiones Comportamentales de la Sexualidad, las parafilias, la sexualidad en añosos, la sexualidad infantil, la sexualidad adolescente, la sexualidad en personas que viven con algunas discapacidad y su erotismo.


El abordaje de las disfunciones sexuales se ha centrado en leer a Master y Johnson, Kaplan, Kolondy, LoPicolo y pre-escribir experiencias sexuales estructuradas, sin recuperar más, hasta convertir a los profesional en mecánicos sexuales, que cuando mucho facilitan el lubricar vaginas y erectar penes, resolviendo solamente una parte mecánica de la sexualidad, porque la visión reducida de lo que es sexualidad les hace no contemplar la totalidad de los seres humanos.


Al no estar conscientes de nuestra vivencia, actitudes y valores sobre sexualidad facilitamos los bloqueos como la  desensibilización que dificulta a las personas el vivir la entrega.


Sólo damos en función de lo que tenemos, no podemos dar lo que está ausente, lo que hemos ausentado, para evitar ser calificados como presumidos, narcisistas, desvalorizamos lo que somos, desconociéndonos en la expresión amorosa; cuando ésta surge nos sentimos extraños o no sabemos qué hacer (como si tuviéramos que hacer algo), ignoramos nuestros ritmos y necesidades, excluyendo el cómo me puedo dar a mi mismo, el cómo me puedo amar.



Cuando no nos amamos  no nos sentimos dignos de ser amados gratuitamente.


Los introyectos de cómo debe ser un varón se viven como exigencias que condicionan la vivencia erótica y la entrega,  al igual que en la mujer el varón se desensibiliza, provocando un aplanamiento afectivo por temor a sufrir.


Por lo que el desbloquear esta fase permite a los varones vivirse dignos de ser amados y a mostrar su afecto y a reconocer el placer como propio.


Al no haber una clara educación de la sexualidad esta se asimila sin oportunidad de cuestionar si esto me convence o no, favoreciendo el campo a las falsas creencias que ayudan a la estancia de los introyectos.


Cuando podemos desbloquear a través de un trabajo Guestáltico Sexológico entonces podemos encontrarnos con Eros.


Eros es la energía que trasciende cualquier definición, que puede o no involucrar la vivencia sexual, que incluye la vivencia erótica, espiritual y existencial hasta convertirse en una totalidad.


Actualmente las necesidades más obvias tienden a olvidarse o a pasar a segundo término, la idea de tener se convierte en la figura y la del ser pasa  a ser el fondo de la vida.

La comercialización de los temas sexo, amor y erotismo se han presentado por anestesiar nuestras sensaciones, bloqueándolas y conduciéndonos a una desensibilización, donde se da una negación del contacto sensorial entre el organismo y la necesidad emergente, se ofrecen técnicas de cómo desempeñarnos mejor sexualmente, al emplear el sexo como un instrumento para probar nuestra capacidad de identidad, al usar la sensualidad  para encubrir la sensibilidad hemos mutilado  el sexo que queda reducido al vació.


Sexo, amor y erotismo comienzan a deshumanizarse por la presentación que se hace de estos. Un tipo de literatura  promete  excelencias sexuales y que no hace más que contribuir a simplificar el amor y el erotismo al servicio de las técnicas.


Por ejemplo entró un paciente  al consultorio y dice:


P. “Vengo porque quiero que me enseñe a no eyacular ya que vi en la Televisión que si no eyaculo ahorro energía y vivo más años y por eso ya no quiero eyacular”


Es sorprendente como los discursos, las narrativas sobre sexualidad se están mutando hasta crear ideas inverosímiles


Lo que dificulta la vivencia de la sexualidad es la necesidad de buscar en el afuera lo que inicialmente no se ha buscado en el adentro.



Por lo que pregunto en los talleres de formación:


¿De qué manera o maneras las personas nos expresamos eróticamente?


¿Entendemos lo mismo cuando nos referimos a esta temática?


Las(os) profesionales de la salud:


¿Cómo debemos entender la expresión erótica  y prepararnos para abordar el tema?


¿Cómo las y los terapeutas lo vivimos?


¿Nos satisface? y lo más importante:


¿Nos funciona?


La vivencia erótica de mujeres y varones tienen mucho en común, esta se desarrolla bajo vivencias emocionales compartidas y responde a necesidades básicas, no obstante se expresa con lenguajes emocionales distintos; diferentes códigos y matices, con diferentes expresiones o significados y con diferentes prioridades y jerarquías.


Esto se debe a que la forma en que vivimos la entrega mujeres y varones tiende a ser diferente porque partimos de dos subculturas: femenina y masculina, que implican valores y papeles distintos.


En algunas mujeres que asisten a la consulta psico-sexológica nos percatamos que la vivencia erótica todavía está alienada, donde no reconocen sus sensaciones al no tener claro las fuentes de su placer, desconocen su universo erótico, o lo niegan o tratan de imitar el del varón.


Educadas para no pedir, para no dar, para no disponer de otras(os) priorizan  los deseos del varón hasta auto anularse.


El trabajo es enfatizar el derecho que toda mujer  tiene al auto-reconocimiento y  la apropiación de todo su cuerpo y las posibilidades de sensaciones  de éste, a través del reconocimiento sensorial y el auto-descubrimiento corporal en un primer momento.

El cuerpo del varón al ser diferente al  de la mujer condiciona también su actitud y vivencia frente al mundo.


La acentuación de lo masculino favorece, mantiene y refuerza un discurso reduccionista y sexista al dar valor a una parte genital frente a la totalidad de la persona.


En los varones el reconocer sus sensaciones  facilita que perciban su totalidad corporal y esto ayuda a reconocer que pueden relacionarse de una forma no necesariamente sexual, donde pueden explorar nuevas dimensiones de la erótica masculina.


La vivencia erótica  impulsa a crecer y renacer en la otra persona, a compartir su compañía, respetando su espacio,  le confiere colores de existencia a nuestra vida, nos  hace ver objetivos nuestros deseos  para la otra persona, la voluntad se fortalece, las dos personas se convierten en un todo, se juntan, se mezclan y se separan, la vida cotidiana pasa a segundo plano y se enfatiza una vida no tan cotidiana.


Entonces aparece Eros que es un estado del ser, la meta a que apunta el sexo es la satisfacción y el relajamiento, en tanto que Eros es desear, anhelar, tender permanentemente hacia algo, buscar expansión.


Aunque la expresión y vivencia erótica nos ofrecen respuestas a nuestra vida, ahora pereciera ser que se viven como un problema, no queremos atrevernos a vivir la entrega, porque el temor a equivocarnos a elegir a la persona inadecuada es mayor, la vivencia del amor y el erotismo es elección y a veces no queremos hacerlos porque estas elecciones parecieran ser que nos llevaran a ganar o perder algo y nos vivimos con tal inseguridad que no deseamos tomar el riesgo y utilizamos la sexualidad como una forma de control, no sólo del otro, sino de mi mismo, de mis sentimientos, de mi sensibilidad, de mi emoción, de mi yo.


Una mirada rápida nos muestras que el sexo es utilizado precisamente para evitar el compromiso y la ansiedad que provoca eros.


Para evitar la intimidad  algunas personas se relacionan sexualmente.


Eros le coloca alas a la imaginación, Eros trasciende continuamente todas las técnicas y se ríe de todos los libros sobre excelencias sexuales mientras vuela alegremente  a orbitas que están por encima de nuestras reglas mecánicas y hace el amor antes de estimular los órganos sexuales.


Pues Eros es el poder que nos atrae, su esencia consiste en atraernos desde adelante, en tanto que el sexo nos empuja desde atrás.


El sexo es el modo de relación  caracterizado por la Respuesta Sexual Humana, pero Eros es el modo de relación  en el que no buscamos una descarga orgasmica, sino que antes bien ansiamos cultivar, procrear y formar el  mundo.  En el Eros buscamos el aumento del estimulo. El sexo es una necesidad  pero el Eros  es un deseo y es este agregado de deseo lo que marca la diferencia.


La meta del acto sexual es el orgasmo, pero la meta de Eros no lo es; Eros ansia la unión  con la otra persona en el deleite, la pasión y en nuestras dimensiones  de experiencia creadora que amplían y ahondan el ser de ambas personas.


El asunto es que el encuentro con el Eros es demasiado fuerte y demasiado emocionante y nos hace sentir vulnerables. Es decir, de repente encuentro y me encuentro, descubro que no sólo es la desnudez de mi cuerpo, también es la desnudez de mi esencia, y ello me hace temer, pone demasiado en manifiesto mi vulnerabilidad y esto muchas veces no se compensa con la desnudez del otro y con su propia vulnerabilidad, entonces buscamos relaciones sexuales en el sentido estrictamente físico de la palabra y por ello buscamos ser lo suficientemente buenos en el acto sexual, porque es una manera de tener el control, lo interesante es que pensamos que es sobre el otro y no es verdad, es sobre nosotros mismos, sobre nuestras emociones, sobre nuestra posible vulnerabilidad que normalmente identificamos con debilidad, finalmente, con quien primero nos encontramos es con nuestra propia desnudez y después, con la del otro lo que a su vez nos lleva a la integración y vivencia del ser.


Me atrevo a decir que tal vez esta vulnerabilidad que sentimos al estar desnudos posiblemente sea la vivencia de darnos cuenta de que somos mortales, sin disfraces, sin mascaras de eternidad, estamos ahí y sólo nos tenemos a nosotros mismos sin poseer a nadie más.


Después de alcanzar la satisfacción sexual tenemos ganas de irnos a dormir. Pero cuando interviene el Eros, deseamos hacer exactamente lo contrario: permanecer despiertos para pensar en el ser amado, recordar, saborear y descubrir siempre nuevas facetas de ese prisma.


A través de Eros nos encontramos con la esencia de nuestra pareja y en este acto nos re encontramos también con la propia.


Cuando vivimos la separación de la o las personas que amamos pareciera ser que no viviríamos el Eros, más yo creo que si, porque Eros es trascendencia y en el dolor de la separación de la despedida trascendemos.


Y ese anhelo de la unión con la pareja  da ocasión a la ternura, pues Eros  y no el sexo como tal- es la fuente de la ternura. Eros es el anhelo de establecer una unión, una relación plena.


Eros es el impulso que construye civilizaciones, relaciones que pueden durar un segundo o una eternidad.


El desafío que debe afrontar mujeres y varones modernos y  tecnológicos es que el culto de la técnica destruye el sentimiento, mina la pasión y borra la identidad individual. El amante técnicamente eficiente, que se debate en la contradicción de la cópula sin Eros, es en última instancia un amante impotente, vacio. Perdió la facultad de dejarse llevar, pues sabe demasiado lo que está haciendo. En este punto, la técnica reduce la conciencia y destruye el Eros. Los instrumentos ya no están al servicio de una ampliación de la conciencia sino que la sustituyen o bien tienden a reprimirla y a cercenarla.


Eros es el centro de la vitalidad de una cultura, es su voz, su corazón y su alma. Y cuando la descarga de las tensiones ocupa el lugar de Eros creador, es segura la ruina de la civilización.

Porque sólo se puede amar a quien se muestra claramente en su ser ya que cada ser humano solo puede seducir cuando se es, en otras palabras “solo seduzco cuando soy yo”.

Eros solo es velado a las personas que prometen que esta vez no cerraran los ojos o el corazón; que a pesar de las consecuencias, de los temores que les pueda provocar, se atreverán a vivir la entrega, entonces un instante antes de que esa tormenta los arrase, desaparece, así es como entramos a la isla de Eros y entonces vale la pena haber abrazado todos nuestros temores que ahora son posibilidades que se han comunicado a través de un puente donde compartimos de dos tierras lejanas que son la erótica femenina y la masculina.

Reconocernos como seres sexuados en una sociedad tan diversa es necesario e inaplazable, el aprender sexualidad nos facilitará y  permitirá amar, a vincularnos desde la autonomía y emprender este reto que creo tenemos que abordar, el vivir una sexualidad erótica, placentera y sin culpa, pero también como personas que queremos replantearnos otras formas de amar desde nuestras propias diferencias.


 Por: Mtro. Carlos Ramírez Hernández