10 de abril de 2013

El olvido de nuestra esencia




El hecho de darnos cuenta de que reaccionamos desde la inconsciencia y de que nuestras "conductas, pensamientos o emociones no deseadas" responden a patrones aprendidos devine en una mayor creatividad e integridad de la persona
En este sentido toda terapia comienza cuando la persona decide poner fin a su sufrimiento y pide ser acompañado. Comienza así un camino de autoobservación sostenida y atención plena que dirige la mirada hacia lo que ocurre en nuestro interior como generador de realidad desenfocándola así de todo lo que ocurre fuera.
Proceso que nos hace devenir cada vez más conscientes y por lo tanto nos acerca paulatinamente a lo que verdaderamente somos, más allá de condicionamientos sociales, personales o del ego etc.…
Cuando una persona entra en crisis, o presenta cualquier tipo de desbordamiento emocional sólo responde a su propio olvido de quién es realmente. Confunde quién es con su personaje.
A través de la Terapia transpersonal el terapeuta educa, en el sentido amplio de la palabra, acompañando hacia un modo de vida consciente.

“El camino de la libertad consiste en desviar el énfasis de la persona superficial y variable, al testigo interior y siempre presente “
Nisargadatta
¿Y qué significa vivir de forma plena y consciente?
Nuestra esencia tiene su origen en la Unidad. En el estado de conexión, nuestra consciencia se identifica con nuestra esencia, pero al encarnarnos comienza la separación de la Unidad y caemos en el mundo de la dualidad. En la caída se produce la separación de la Unidad y la desconexión interior, olvidando lo que realmente somos. La separación da lugar a la formación del carácter o personalidad, creándonos una imagen ficticia e ilusoria de nosotros mismos; negando nuestra esencia caemos en la vanidad y el orgullo. La consciencia se identifica, entonces, con la personalidad, en lugar de identificarse con la esencia.
Se trata de emprender un viaje hacia el sí mismo y su encuentro para ello cualquier buscador deberá tener una serie de cualidades que son, entre otras: un anhelo sincero de transformación, fuerza de voluntad, perseverancia, disciplina y paciencia; pues sólo así es propicio emprender el viaje y lograr los tesoros que moran ocultos en nuestro corazón.
La terapia transpersonal logra ponernos en contacto con esta identidad esencial olvidada por la inconsciencia y la ignorancia, recordar esto es lo que realmente sana, logrando una expansión de conciencia y un desarrollo personal
No sólo acompañamos a nuestros pacientes en ese periplo sino que además trabajamos por nuestra propio devenir consciente en cada paso que damos, recordando siempre que realmente no somos buscadores, aunque el camino de la búsqueda nos haya llevado hasta donde estemos, sino los buscados. Nada ocurre por azar, de hecho es sólo el nombre que damos a una ley aún no conocida, todo tiene un fin que no alcanzamos a comprender.
En una primera etapa de la terapia acompañamos a la persona en su conocimiento de su propia identidad ego a la vez que profundizamos en el nuestro propio. Lo entrenamos en la autoobservación de todos los matices posibles de su propio conflicto. Se trata de que se dé cuenta de sus propios patrones mentales y emocionales y que estos causan su inquietud y sufrimiento. A partir de lo cual la persona comienza a desplegar toda su creatividad y potencial.

“Lo que más nos irrita de los demás es aquello que puede conducirnos a un mejor entendimiento de nosotros mismos”.
Carl Jung
En una segunda etapa la persona ya familiarizada con sus procesos aprende a nombrar su partes internas y está en situación de recrear nuevos patrones de pensamiento, es decir comienzan a conectarse con sus verdaderas necesidades y ser capaz de tomar decisiones desde el sí mismo más profundo. Ya puede elegir con total consciencia.

“La esclavitud es la identificación del que ve con los instrumentos de la visión.”
Patanjali
En una etapa más avanzada nos centraremos en que la persona camine hacia su verdadera esencia, este paso constituye el punto culminante de esta terapia donde se construye el puente que unirá, integrando, al ego y la identidad esencial. La persona se reconoce como Ser Espiritual que se manifiesta en la conciencia testigo.

“Recuerda: Tú, en realidad, no eres la charla que oyes dentro de tu cabeza, eres el ser que atestigua esa charla.”
Bill Harvey
Desde este nivel, la persona puede ser consciente de cuál es el propósito de su vida, desaparecen los errores y sólo quedan experiencias no casuales de aprendizaje que lo encaminan hacia el despertar de la conciencia.
La persona ha aprendido tras su educación a:
·        Examinar y observar su modelo mental.
·        Afrontar sus problemas con la menor perturbación posible incluso sin ella
·        Responsabilizarse de sus propios proceso y vida: los otros dejan de ser los culpables.
·        Entiende el verdadero valor de la independencia emocional sin que ello suponga que su capacidad amatoria merme.
·        Es capaz de convertir su problema en una oportunidad de crecimiento y auto-consciencia.
·        Incrementa su capacidad de ser feliz y su horizontes ya que la clave no está ya fuera sino depende de él mismo.
·        Es capaz de reconocer no sólo sus ideas irracionales sino su propia sombra, aceptándola e integrándola.
·        Comprende la impermanencia de su propio discurso mental y de la vida misma.

- "Amigo sabio ¿sentías momentos de tristeza y desánimo antes de alcanzar la iluminación?
- Sí, a menudo.
- Y ahora, después de alcanzar la iluminación ¿Sigues viviendo momentos de tristeza y desánimo?
- Sí, también, pero ahora no me importa".
En qué sentido apuntan las herramientas que un terapeuta transpersonal ofrece a sus pacientes; al trabajo consciente y perseverante en los siguientes niveles de la vida de esa persona:
·        Física: Ejercicio físico, alimentación sana y consciente.
·        Emocional: Gestión de una red social, relaciones conscientes, ejercicios de respiración.
·        Mental: Reflexión, estudio, actualización de capacidades.
·        Espiritual: Trabajo en la expansión de consciencia y el desarrollo del propio "darse cuenta": Meditación ZEN, Yoga o Tai Chi, atención sostenida, vocación de servicio.
Serán necesario entrenarlo según las etapas en diferentes técnicas como:
·        Respiración consciente.
·        Estados de relajación profunda en los que se accede a áreas mentales que saben "lo que está pasando".
·        Ejercicios de "regresión" hacia etapas anteriores en búsqueda de raíces y causas de patrones conductuales no deseados.
·        Ejercicios de identificación con el Testigo interior.
·        Observación y análisis de los procesos cognitivos de cada miedo.
·        La práctica de la meditación ZEN.
Y otras muchas técnicas que entrenan al sujeto a distanciarse de sus contenidos mentales y movilizar el enfoque de la atención hacia áreas cognitivas deseables.

Soraya Founty : Extraido de mi tesis  La alquimia del alma : educar nuestra voz interna
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