28 de mayo de 2013

Los psicólogos cambian el diván por el «Skype»



El famoso diván de Freud ha dejado de estar de moda. Los psiquiatras y psicólogos recurren cada vez más a la videoconferencia para tratar con los pacientes. Este método está diseñado para personas que desean una mayor flexibilidad de horarios y que prefieren la comodidad de su propia casa. También aquí, los tiempos están cambiando.

El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, extendió el uso del diván como la mejor forma para que el analista escuchara a sus pacientes, sentándose detrás de ellos, sin la necesidad de que hubiera un contacto visual. Un mueble de origen otomano que fue icono del Romanticismo, y que pronto será otro símbolo más en extinción con el avance de las nuevas tecnologías. 

De Estados Unidos llega una nueva metodología para atender la consulta de psicólogos y psiquiatras: internet. Se conoce como «telepsiquiatría», un nuevo modelo para analizar a los pacientes a través de videoconferencia, aunque ya había sido implantado en la atención a algunos hospitales, prisiones, centros de la tercera edad y clínicas rurales. 

Hoy en día, aplicaciones como «Skype» o «Messenger» han permitido que las terapias sean accesibles a un mayor número de pacientes. Por el rechazo a acudir a la consulta o por el ahorro de desplazamientos y la intimidad de hablar con el especialista desde casa, la terapia virtual gana adeptos día a día.

Proliferan ya sitios web como «Breakthrough.com», que ha contratado a 900 psiquiatras y psicólogos en sólo dos años. Una realidad creciente a pesar del escepticismo que todavía provoca, como muestra la comedia «Web Therapy», la obra de Lisa Kudrow en la que una excéntrica y manipuladora terapeuta lleva a cabo cortas sesiones con sus pacientes a través de la Red.

Sesiones más económicas
Melissa Weinblatt es una profesora de 30 años que trabaja en un instituto de Oregón y que solía recibir tratamiento de la manera convencional: cara a cara con su terapeuta. Ahora, sus sesiones han cambiado 180 grados: «Puedo tener una hora de terapia en "Skype" con mi café de la mañana o antes de pasar la noche en la ciudad con las amigas. O puedo tomarme un descanso durante las compras para tener una sesión. ¡Me llevé a mi médico conmigo a través de tres Estados este verano!», confiesa la paciente.

«En tres años, esto va a despegar como un cohete», declaró en el diario «The New York Times» el abogado y psicólogo Eric A. Harris, que asesora a la Asociación Americana de Psicología. «Habrá un grupo de verdaderos creyentes que piensen que estar en una habitación con un cliente es especial y no acepten la interacción a distancia. Pero mucha gente, especialmente entre los médicos más jóvenes, sienten que ya no hay motivos para pensar así», dijo Harris.

Algunos terapeutas cobran menos por las sesiones, ya que pueden hacerlo desde su casa, lo que supone un ahorro para el paciente, pero también para el facultativo en el mantenimiento de un espacio para su consulta. 

También existen detractores del uso de la cámara web: «De esta manera los pacientes pueden pensar que no los estás mirando a los ojos», dijo Lynn Bufka, especialista de la «Asociación Americana de Psicología».



Extraído de la Razón online