10 de junio de 2013

Cuento El vuelo de las Águilas : Cerrar el pasado ..












Marahat había cumplido los 22 años de edad, y en el horizonte de su corazón se estaban cruzando toda clase de ideas acerca de su futuro destino. Se daba la circunstancia de que, recientemente, había conocido a un grupo de viajeros con los que había congeniado de tal forma que deseaba ardientemente unirse a ellos para explorar y aventurarse en países lejanos. Marahat, aunque siempre había soñado con hacer algo así, cuantas veces había planteado esta posibilidad a su madre, no había conseguido más que perturbarla en el sueño. Su madre, en su deseo de proteger al hijo, trataba siempre de borrar sus anhelos de vuelo con toda clase de argumentos y manipulaciones que finalmente lograban paralizar al entusiasmado Marahat. El joven vivía una constante frustración, ya que amaba a su madre y percibía de ella favores de forma tan generosa e incondicional que se encontraba irremediablemente atado a su criterio y costumbres. Un día, preso de dudas y cavilaciones, decidió ascender la montaña más alta de aquellos contornos y reflexionar acerca de las cadenas familiares que, aunque queridas y aceptadas, sentía que le torturaban. Una vez arriba, se sentó junto a una aromática higuera y, de pronto, sintió un sueño inminente que le hizo cerrar sus ojos... su mente comenzó a percibir una extraña escena: Se trataba de una especie de gallinácea que a todas luces no poseía el don del vuelo. Ésta, a pesar de sus plumas caminaba como un pollo a ras de suelo.
Pasados unos instantes, observó como dicha ave encontró un huevo de otro pájaro que, al parecer, había sido abandonado a su suerte. Así que lo empolló con esmero hasta que el pichón rompió la cáscara y nació al mundo. Pasado un tiempo, el pichón ya crecido habló a su madre adoptiva diciéndole: "¿Cuando volaré?" Y el ave atada a la tierra le dijo: "¿Para qué quieres volar? ¿No ves lo bien que vivimos tal y como estamos? Además, si vuelas ya no te podré cuidar igual y en el mundo más allá de esta tierra hay muchos peligros desconocidos... " El ave no sabía como enseñarle a volar al pichón adoptado, ni sabía tan siquiera como arrojarlo del nido de manera que aprendiese... Por otra parte, el joven pichón aunque reconocía la situación, sentía una enorme gratitud hacia la madre que lo había empollado. "Sin ese servicio de ayudarme a nacer," se decía, "seguramente estaría aún en el huevo. Aunque aquel que puede empollarme, seguramente debe también saber enseñarme a volar... Tal vez sea solo una cuestión de tiempo... o bien de mis propios esfuerzos". Ante el eco final de estas pensamientos, Maharat fue despertando poco a poco del ensueño. Se sentía desconcertado e incluso extrañamente aliviado, así que decidió descender. Algo en lo íntimo de su corazón sabía que había comenzado el camino del saber. Al poco, al pasar por una ladera, se oyeron las notas de un laúd que acompañando el estribillo de una voz que conmoviendo todo sus ser decía:

 "Si quieres vivir como las águilas no vivas entre gorriones"
REFLEXIONES

¿Sabemos cuándo es llegado el momento de decir, “sigo mi camino” y “dejo atrás el pasado”? ¿Reconocemos cuándo es llegado el momento de decir, “dejo atrás las ideas que me han servido hasta ahora”? Amigos, lugares, profesión, familia, modelos mentales, jerarquía de valores... y tantos otros posicionamientos que, a veces, la vida, nos demanda dejar atrás y permitir la llegada de lo nuevo.

Si no queremos morir a todo lo pasado.
¿Cómo podremos renacer?
René Foueré

¡Cuánto miedo se experimenta cuando se desprende el pasado sin todavía haber aparecido el futuro! Sin duda, tales momentos de abismo que la renovación demanda constituyen las auténticas crisis de la persona. Se trata de un miedo que asalta en situaciones en las que lo de atrás nos servía de referencia y, en cierto modo, era nuestra seguridad, pero... desde hace un tiempo, uno intuye que el modelo de vida en el que se encuentra ya no sirve. Unas veces es el “patrón de relación” con el que habíamos iniciado una pareja, el que está quedando obsoleto y, no sabemos como revitalizarlo. Otras veces, es el trabajo que tanto nos motivaba el que comienza a pesarnos y sentimos que ya no nos enseña. Son momentos en los que experimentamos que la casa en la que vivimos se nos muestra vieja, las conversaciones habituales son previsibles y, además ya ni interesan ni alimentan nuestra alma, sentimos que hemos perdido el fuego y que estamos desconectados de la Fuente... no sabemos qué hacer... miramos y no vemos ni una grieta de salida.
Son momentos en los que se aproxima un cambio. Al principio, no sabemos ni siquiera qué es lo que queremos, pero sí sabemos que afectará las áreas de nuestra vida en las que nos sentimos estancados. Poco a poco, sucede que llegan los primeros deseos e intuiciones, y la nueva forma comienza a revelarse en pequeños y ocasionales chispazos de lucidez. Sin embargo, lo que en el fondo deseamos parece un sueño... no sabemos con certeza si es una intuición o se trata de un simple deseo... hay tantos problemas e inconvenientes que parecen impedirle la llegada.

Nada ocurre sin ser antes un sueño.
Carl Sandburg

Y sabemos que las serpientes, sin hacer precisamente nada heroico, cambian de piel. Observamos la naturaleza y comprobamos como las varas de bambú crecen y conforman otro nudo sobre el que se construirá otro ciclo y se abrirá una nueva etapa. La naturaleza pide renovación en cada invierno agónico en el que, tras la muerte de lo viejo, brota una nueva y más amplia forma de vida en nombre de la Primavera. ¿Acaso no somos también todos los seres humanos ésa misma Naturaleza que se transforma? Por un lado, sentimos resistencias y miedos al cambio. En realidad, no queremos sufrir ni pensar que podemos causar sufrimiento, y además, no vemos claro cómo sobreviviremos a todos los niveles en el nuevo escenario. Sentimos que perderemos lo que hoy todavía algunas veces, pocas, nos conforta, aunque todo esté estancado alrededor del modelo que caduca y se acaba. Por otra parte, sentimos brotes de un horizonte que se despliega en instantes chispeantes. Sabemos que Eso es lo nuestro, pero parece tan difícil poder llegar y vivir en esa realidad presentida. Por otra parte, sentimos que nos encontramos muy solos en el proceso de cambio. Nos dicen que estamos locos si perdemos ahora lo que nos ha costado tanto conseguir. Además... qué dirán nuestros padres y familiares... 

El futuro solamente dejado a sí mismo solamente repite el pasado. El cambio sólo puede ocurrir ahora. Nisargadatta

¿Qué puede uno hacer ante tal pulsión que clama ansiosa por el cambio, pero siente que ni puede, ni sabe cómo será capaz de abrirse a él? Los Despiertos dicen que tal vez, lo único que hace falta es tan sólo no oponer resistencias a “lo que viene” y confiar en la perfección del Universo que siempre conspira para nuestro crecimiento y realización completa.
“Fluir atentos” se llama el modo más óptimo de recorrer la vida. Fluir es lo que hacen las aguas del río cuando descienden hacia el particular mar que les espera. Fluir es abandonar resistencias y adaptarse al terreno en cada palmo y en cada pequeña cascada. Flexibilidad en cada instante. “Atención Sostenida” es el emblema del que fluye y permite que Eso nos encuentre y que las soluciones aparezcan. Fluir atentos para entrar en el nuevo nivel de consciencia en el que los viejos problemas, pronto parecen tan sólo sombras que se esfuman y alejan.

 Sólo el cambio perdura. Heráclito

 ¿Cómo saber lo que en realidad queremos que suceda? La “atención sostenida” es una forma de escuchar al alma, observando los propios procesos emocionales y mentales. Es una forma de confiar en las intuiciones y mantener en cada instante la consciencia despierta. La salida del laberinto conlleva plena aceptación y confianza en el proceso de despliegue que nuestra mente profunda, al igual que la semilla, realiza en nombre de nuestros deseos y de nuestras motivaciones más sinceras. En tiempo de crisis ¡Atención! Hay grandes oportunidades que esperan nuestra mirada. Más tarde, cuando se hace de nuevo Luz en nuestra vida, es tiempo de nacimiento entre rasgos de prudencia. Hay muchas ocasiones en las que no parece conveniente forzar el abandono del pasado, más bien se trata de clarificar la mente buscando ratos de silencio y conversaciones sinceras. Poco a poco, y conforme la transparencia se recupera, las propias limitaciones que antes parecían “misión imposible”, comienzan a desprenderse al tiempo que nos liberan. 

Jamás cierro la puerta a mis espaldas sin ser consciente de estar realizando un acto de caridad conmigo mismo. Peter Hoeg 

 A veces, nos damos cuenta de que la necesidad de seguridad inhibe y paraliza la libertad de acción que desbloquearía al alma. Otras veces, sentimos que brota un extraño impulso de aprender y evolucionar, al tiempo que nos damos cuenta de que ya estamos saturados de las viejas maneras. De pronto, llega una oportunidad que pone las cosas en su nuevo sitio, sin que hayamos perdido las pistas del camino y de la paz duradera. En realidad, intuimos con certeza que el Universo conspira en el apoyo a la realización de nuestras capacidades más insospechadas.

La posibilidad de hacer realidad un sueño es lo que hace interesante nuestra vida.
 Paulo Coelho 

Extraído de Cuentos para aprender a aprender de José María Doria