25 de junio de 2013

¿Está realmente el destino en nuestras manos?






EN TUS MANOS

En la antigua Grecia, sede esplendorosa de las ciencias y de las artes, se hallaba un anciano famoso por la lucidez que sus respuestas ofrecían a todo aquel que solicitaba consejo y guía.
Una tarde, el joven estudiante Quirón, conocido por el tono irónico que utilizaba al poner en aprietos a los académicos más notables, decidió ir a escuchar al anciano, para de una forma u otra, poner en entredicho sus ideas.
Cuando llegó al hemiciclo donde éste hablaba, se sentó junto a los que escuchaban y prestó atención con ánimo de encontrar en sus planteamientos la mínima presencia de fallos y grietas.
El anciano decía así:
“Nuestros antepasados pensaban que en la vida hay que ver para creer. Se trata de un principio que suele resumirse en aquella frase que todavía resuena”: “Si no lo veo no lo creo”. Un gesto de curiosidad se fue dibujando en el rostro de los allí reunidos
El anciano prosiguió: "Sin embargo si profundizáis en ello, comprobaréis que para el ser humano que ha observado suficientemente su mente, no se trata de ver para creer, sino más bien al revés, de creer para ver.
Nuestras creencias crean la realidad y en consecuencia el hombre autoconsciente elige lo que quiere vivir y, paso a paso, conforma su destino"
Quirón se sintió algo confundido. Por una parte, entendía lo que quería decir el anciano, pero por otra parte, deseaba satisfacer su deseo de ridiculizarlo, así que salió del hemiciclo con el fin de idear una estratagema que lograse su objetivo.
Resultó que pasaba por allí un mercader de pájaros, conocido por apresar una especie de muy pequeño tamaño con ingeniosos cepos de su invención. Al verlo, Quirón pensó: "Siempre que estoy buscando una solución suele aparecer algo ante mis narices que trae las claves, así que me acercaré a ver esos pájaros y seguro que se me ocurrirá algo".
Cuando vio un pequeño pajarillo que cabía en la palma de su mano, de pronto, se iluminó su mente y se dijo:
"Ya lo tengo, tomaré este pajarillo, me acercaré al anciano y le preguntaré delante de todos, si cree que este polluelo que tengo en mi mano cerrada está vivo o muerto. Si me contesta que está muerto, abriré mi mano y lo dejaré volar. Si por el contrario, me contesta que está vivo, lo apretaré con fuerza y lo dejaré caer al suelo. Entonces, dijo con radiante alegría, sus ambiguas teorías acerca del destino se verán devaluadas..."
Así pues, Quirón tomó el pajarillo en su mano y se acercó de nuevo al hemiciclo para interpelar al anciano. Una vez allí y levantando fuertemente la voz, le dijo: Anciano: "Decidme” dijo levantando el puño a la vista de todos, “Tú que pareces saber lo que hay tras las apariencias, responde mi pregunta; ¿el pajarillo que tengo en mi mano, está vivo o está muerto?"
Un silencio tenso se hizo entre todos los allí presentes.
A lo que el sabio, mirando a los ojos del joven con una profunda ternura le contestó:
"Muchacho, en realidad

LA VIDA Y EL DESTINO ESTAN EN TUS MANOS".


REFLEXION




Si uno observa el Universo, no tarda en sospechar que lo que llamamos “azar” es tan sólo el nombre que le damos a una ley todavía desconocida. Todo el orbe y sus millones de esferas se mueven en concordancia con la acción de Leyes Universales que, poco a poco, el conocimiento científico de la Humanidad rescata del Misterio.
Átomos y estrellas, protones y planetas... danzan en ritmos y precisas órbitas. Y aunque existen muchos ejemplos que la Física Cuántica señala como impredecibles, el Universo parece moverse en el seno de un Orden que cuando todavía no es consciente, parece “Caos” y, sin embargo, cuando es comprendido se convierte en “Kosmos”. Una fuerza imparable e incognoscible que desde el Big Bang venimos denominándola como Dios, Inteligencia Universal o simplmente Conciencia Cósmica.

La grandeza del Universo existe en el espíritu de quien contempla.
David Hume

Si observamos asimismo a ese microcosmos llamado ser humano que finalmente termina por conseguir todo lo que realmente se propone, uno se pregunta, ¿de dónde brota la motivación que nos permite “querer” una cosa u otra? ¿de qué misterioso depósito metaconsciente nace el deseo hacia una cosa u otra, o incluso a ninguna? ¿qué Poder con mayúsculas mueve a la raíz del íntimo deseo que posteriormente nos llevará a la voluntad del propio acto de querer? Es evidente que en ese plano previo al impulso no interviene el yo consciente.
Desde hace ya años, los expertos en desarrollo personal afirman frases tales como, “si lo quieres, lo obtendrás”, “cada cual tiene y logra aquello que realmente quiere”, “no tienes más que querer suficientemente algo para lograrlo”... Se trata de una corriente contraria a la que ha prevalecido desde hace miles de años, acerca de un destino escrito por los Dioses en el que los humanos no pintaban gran cosa.

Pide y recibirás. Busca y encontrarás.
Llama y se te abrirán las puertas.
Mateo 7,7

Tal vez ambas realidades, es decir, el libre albedrío y el destino, son compatibles e integrables, porque si se analiza en profundidad el propio proceso de querer, brotan preguntas tales como, ¿qué es lo que hace nacer a esa voluntad tan poderosa mediante la cual, primeramente uno siente que “quiere” para más tarde, hacer y conseguir? ¿qué fuerza o Ley mueve a las neuronas para que uno experimente deseo y voluntad en su corriente de consciencia?
¿Se trata acaso de un Impulso Evolutivo que pone en marcha un proceso mental inconsciente que nosotros sentimos como deseo o motivación?
Si eso es así, es decir, así de inconsciente, habrá que aceptar que en el proceso de nacimiento del propio desear y querer, hemos sido espectadores y nada ha aportado conscientemente nuestro yo.
El camino de la libertad consiste en desviar el énfasis de la persona superficial y variable, al Testigo interior y siempre presente.
Nisargadatta

¿Dónde está entonces la Libertad que parece darnos la opción de crear el destino que cada cual quiera?
Tal vez tan sólo experimentamos una “sensación de libertad” y no una libertad en sentido estricto, ya que no somos conscientes de lo que se mueve en el más adentro del propio y complejo escenario mental.
En tal caso, ¿somos libres? Es decir, ¿está el destino en nuestras manos?
Y por otra parte, si el destino está en nuestras manos y cada cual decide lo que realmente se le antoja creando su propia realidad subjetiva, uno se pregunta, ¿es que acaso existe algún fenómeno en el Cosmos que esté “separado” de la Totalidad”?
Se dice en la moderna Física que el mundo objetivo que percibimos como real es un conjunto de interdependencias que, a modo de “malla”, interactúan en una unidad supra-cognoscible. En el Universo late un “campo unificado” que todo lo incluye y cohesiona. Su inabarcable realidad se nos muestra como una “red de redes” que como tejido de interdependencias, hace realidad lo que afirma que: “Cada parte es el todo y el todo es en cada parte”.

Todo está en todo y a su vez es causa de todo.
Nisargadatta

Sin duda un Paradigma que dejó atrás el modelo mecanicista de Causa-Efecto que afirmaba: “Toda causa tiene su efecto que a su vez es causa de otro efecto subsiguiente”. Un modelo por el que se expresaba la existencia de una cadena lineal y sucesiva de relaciones.
Sin embargo, ¿hasta qué punto cuando devenimos conscientes de un proceso mental, sentimos que tenemos mayor número de opciones sobre el mismo? Por ejemplo, si me doy cuenta de que estoy levantando la voz para tratar de convencer a alguien, tengo la opción de bajar el tono de la misma, cosa que no tendría si todavía no me he “dado cuenta”.
En realidad, la llave de la sensación de libertad está en esa clave del “darse cuenta”. Sin duda, un proceso que convierte a los actos automáticos en elecciones voluntarias y conscientes.

Liberarse de la creencia de que no hay libertad, es en realidad ser libre.
Martín Buber

Un insigne filósofo francés conocido por le nombre de Papus postuló acerca del tema que relaciona la predestinación y el libre albedrío de la siguiente forma: “El ser humano y con él toda la Humanidad, viaja a lo largo de la vida en un gran barco al estilo crucero. La dirección del barco está predeterminada como asimismo la velocidad, sin embargo el margen de libertad de que disponen los pasajeros consiste en vivir la travesía conforme les plazca, es decir, sobrios o dormidos, en el confort o en la austeridad, en la esperanza o en la tristeza, y en cualquier estado mental o experiencia que el susodicho viajero de la vida aprende a experimentar”.
Desde esta perspectiva, el libre albedrío está limitado a las condiciones que cada día elegimos consciente o inconscientemente en el gran crucero de la vida. Sin embargo, tal libertad está limitada por aspectos que no son de la propia incumbencia como la ruta, la velocidad y la hora de la llegada.
La explicación de Papus, ¿se queda corta al delimitar la incidencia de nuestros pensamientos y voliciones? ¿acaso no es el Universo una “red de tendencias” a existir? Y en realidad, ¿somos libres o bien lo que sucede es que todo se mueve, incluida nuestra efímera sensación de libertad hacia una dirección predeterminada? ¿acaso en algún plano supra-mental más allá del tiempo, existen todas las posibilidades ya soñadas?
¿Cabe una respuesta que integre ambos opuestos?

La mente no puede conocer lo que está mas allá de la mente, pero la mente sí está en condiciones de ser conocida por el Observador o Testigo que uno es tras ella.
Nisargadatta

¿Qué sonido hace una sola mano al aplaudir?
¿Acaso tal pregunta tiene respuesta lógica?
Evidentemente no parece posible que una sola mano produzca sonido sin batir con la otra... sin embargo, es un estilo de pregunta que pertenece al llamado “Koan” de la práctica Zen que trata de estimular en la mente lógica una respuesta imposible cuya búsqueda acabará por trascender dicha lógica o lo que es lo mismo, dicho nivel mental. La intención que posee en sí mismo el ejercicio del Koan al proponer inútilmente una respuesta, es trascender la mente racional y alcanzar una “metalógica” que más se parece a Conciencia de Unidad que a una respuesta racional con base deductiva.

Observa el espacio entre tus pensamientos y experimentarás la plenitud del vacío.
Tradición Zen

¿Qué sonido hace una sola mano al aplaudir?

José María Doría . Cuentos para aprender a aprender .