25 de julio de 2013

EL BYPASS ESPIRITUAL:Utilizar la “espiritualidad” para no afrontar parte de la vida.





El bypass espiritual por John Wellwood

El psicoterapeuta John Welwood advierte acerca de los riesgos de lo que llama “la tendencia al bypass espiritual”, esto es, la tendencia a utilizar las ideas y prácticas espirituales para eludir las cuestiones personales y emocionales inconclusas. En una sociedad como la nuestra -prosigue- resulta demasiado tentador utilizar la espiritualidad como forma de escape, convirtiéndola entonces en una forma de escapar de la propia experiencia. Pero el uso de la práctica espiritual para tratar de compensar la baja autoestima, la alienación social o los conflictos emocionales acaba adulterando su verdadera naturaleza [la de la práctica espiritual y la del practicante]. En vez de debilitar al ego manipulador que trata de controlar la experiencia, lo fortalece.
En una época como la nuestra, en la que cada vez resulta más difícil conseguir lo que una vez fueron hitos ordinarios del desarrollo -como el trabajo digno, la familia, la relación de pareja y la pertenencia a una comunidad- el bypass espiritual representa una fuerte tentación. Sin embargo cuando las personas utilizan la espiritualidad para ocultar sus dificultades, la práctica espiritual se convierte en un compartimento estanco separado de la vida cotidiana.
Utilizar la espiritualidad para tratar de compensar conflictos no resueltos, duelos no elaborados, polaridades internas disociadas, etc.,  nos expone a una multitud de peligros que acechan a quien emprende un camino espiritual. Puede ser parte del camino utilizar la espiritualidad para apuntalar un ego inseguro, la grandiosidad, la falta de discriminación, y caer por un tiempo en cierto “fanatismo”. La práctica espiritual puede ser secuestrada por identidades inconcientes y utilizada para reforzar mecanismos de defensa.
Vivimos en ambos niveles y en ese sentido , los preceptos o consejos de Jesús tales como “ama a tus enemigos” o “pon la otra mejilla” no le impidieron expresar su enfado con los mercaderes del templo o con los fariseos hipócritas.
[El capítulo de los Evangelios Apócrifos llamado Historia Arabe de José el Carpintero ( Tomo 1, Cs Ediciones, B.A. 1996) donde el evangelista da cuenta detallada y expresivamente de la profunda congoja de Jesucristo confrontado por la muerte inminente de su Padre José. Jesús, el Cristo, Hijo del Padre Celestial, llora acongojadamente a su padre terrenal y ora junto a él, en ese tránsito, con lágrimas de dolor humano aunque él tenga la certeza espiritual acerca de la Resurrección]
En muchas ocasiones, nuestras experiencias cotidianas pueden parecer contradecir la verdad más elevada, lo cuál nos genera mucha incertidumbre y ambiguedad. La disparidad entre ambos niveles puede ser confusa y perturbadora.
Es frecuente que algunas personas o “los preceptos” nos exhorten a ser bondadosos y compasivos y a renunciar al egoismo y la agresividad. Pero ¿cómo podemos hacer eso si jamás hemos visto ni afrontado claramente -y mucho menos trabajado- nuestra dinámica psicológica interna?. La verdad -ciertamente relativa, pero que no puede soslayarse- es que, para perdonar y experimentar la auténtica compasión, las personas debemos antes sentir, reconocer y asumir plenamente el enfado y el dolor (dicen…para llegar al Cielo, tenemos que pasar por el Infierno).
Muchos pacientes, se hallan atrapados en algún callejón sin salida psicoemocional del que, en general, no suele sacarles la práctica espiritual, aunque esta ayuda a seguir en el camino hasta que el dolor o el enojo son procesados y elaborados en el nivel psicológico/mental.
El bypass espiritual, no es algo que podamos evitar, es un momento del proceso que debemos reconocer, darnos cuenta de si estamos haciendo una pirueta para evitar el trabajo psicológico.
El bypass espiritual se opondría a un hipotético trabajo interno verdadero.

El trabajo psicológico nos ayuda a encontrarnos a nosotros mismos, para que el verdadero trabajo espiritual vaya un paso más allá y nos permita renunciar a nosotros mismos.
En este sentido el trabajo psicológico y el trabajo espiritual, el desarrollo horizontal y la emergencia vertical, encontrarnos a nosotros mismos y renunciar a nosotros mismos, son los dos aspectos de la dialéctica del proceso de autodescubrimiento.
La meditación -por ejemplo- puede proporcionarnos un camino muy valioso para adentrarnos en el fundamento sagrado que subyace a todos nuestros pensamientos y sentimientos, pone de relieve la unidad esencial que yace en el núcleo de la existencia humana, un estadio desde el que podemos comenzar a advertir los distintos niveles de la experiencia humana como hebras distintas de un mismo tapiz.
El proceso consciente y reflexivo de la psicoterapia nos proporciona una forma eficaz de trabajar con los sufrimientos, preocupaciones y problemas de la vida personal y cotidiana (que según Welwood, algunos meditadores tienden a evitar).
La integración psicoespiritual es un reto.
Se trate de recuperar la inocencia de los niños pero sin caer en la ingenuidad.
(Extractos del texto original de John Wellwood)