20 de septiembre de 2013

QUITAR LA PENA A UN NIÑO

 
 
 
 
Algunas veces los padres no pueden satisfacer el deseo de sus hijos
(por ejemplo, se ven obligados a emigrar de un sitio que el pequeño
ama, o a causa del divorcio se le separa de uno de sus progenitores, o no
se tiene el dinero suficiente para regalarle lo que pide, o se muere un
abuelo, etc.). Esto provoca una pena grande al niño, pudiendo encerrarse
en sí mismo, perder el apetito, cesar de sonreír, etc. Para resolver estas
situaciones, aconsejo:

Los padres deben fabricar un muñeco que se parezca al niño, provisto
de un rostro exageradamente triste. Le dirán: «Esta es tu pena. Vamos a
sacarla a pasear. La llevaremos al cine (o a otro sitio que agrade al
apenado)». El niño deberá ir con el muñeco en sus brazos y sentarlo a su
lado mientras ve la película. Si van a una heladería, puede frotar con su
helado la boca del muñeco, etc. Al final de un día lleno de
entretenimientos, siempre el niño habiendo cargado con su «pena», se
atarán en el muñeco tantos globos rellenos de gas como sean necesarios
para que, al soltarlos, el muñeco se pierda en las alturas. «¿Ves? Tu
pena se va hacia el cielo. De ella se encargarán los ángeles. Ahora tú
puedes estar contento.»

Alejando Jodorwsky .