23 de noviembre de 2013

Estimular el hemisferio derecho del cerebro




Las personas capaces de dibujar con exactitud lo que están viendo utilizan de preferencia el hemisferio derecho. La mayor parte de los humanos, en cambio, esclavizados por el otro hemisferio, dibujamos como la mona. El problema es que nuestra visión de las cosas está siendo constantemente interferida y corregida por el lado izquierdo. Éste nos dice lo que "debemos" ver, alterando lo que "realmente" vemos. A veces, si estamos un tanto chalados, veremos de un modo muy especial nuestro entorno.

Las hermanitas Quevedo -autoras chilenas de unas inefables obras literarias- decían que la Torre de Pisa es: "Gótica por dentro e inclinada por fuera". Pero, sin ir tan lejos, usted mismo puede tener un gato sentado unos diez metros delante suyo y "saber" que ese felino tendría que aumentar cuarenta, cincuenta o más veces de tamaño para impedirle ver el enorme álamo que se alza a una cuadra de distancia. Pero eso es lo que usted piensa (y tiene razón), aunque no es lo que realmente percibe.

Un pintor no lo ve así. Él, desde su asiento, medirá con el lápiz de dibujo el tamaño que el gato tiene para sus ojos. Es decir, un par de centímetros. Y luego, aplicará esa medida en el árbol, estableciendo que éste se ve sólo unas cinco o seis veces más alto que el gato.

Betty Edwards, profesora de arte en la Universidad del estado de California, sostiene que todos podemos reeducar el lado derecho del cerebro, liberándolo de la esclavitud racionalista de su vecino. Podemos así darnos cuenta de cómo vemos efectivamente el mundo. Para ello, comenzó ideando un original método de dibujo, destinado a neutralizar la habitual interferencia dominante del ámbito militarista del cerebro.

Yo, que dibujo como lo hacía a los siete años, ensayé un aspecto muy insignificante del método Edwards y quedé asombrado del prodigioso artista que soy. Claro está que llegué apenas al "realismo socialista", pero algo es algo.

Haga usted mismo la experiencia: tome la imagen de un dibujo. Yo elegí "La Odalisca" de Matisse, ni más ni menos. Póngalo al revés -patas para arriba- y tape unos dos tercios del dibujo con una hoja en blanco. Luego, comience a reproducir lo más exactamente posible lo que ve en el tercio inferior y continúe el dibujo subiendo la hoja gradualmente. No entenderá un carajo qué demonios está dibujando. Más aún, le dará mucha rabia al lado izquierdista de su cerebro, pero continúe con paciencia. Se asombrará de lo que usted es capaz de hacer. Y, créame, Betty Edwards, liberándonos de la dictadura del sector dominante de la masa encefálica, enseña muchas cosas más que la técnica del dibujo.

Ejercicios para el hemisferio izquierdo

El hemisferio izquierdo es analítico. Los ejercicios apropiados incluyen las palabras cruzadas, los juegos de números como el Sodoku, y la organización de listas. Estos ejercicios son efectivos para ayudarte a desarrollar el hemisferio izquierdo. Si eres escritor, trata de trazar tu historia antes de empezar. Mientras que escribir es una actividad creativa propia del hemisferio derecho del cerebro, armar la historia requiere pensar en forma secuencial, lo que ayuda a desarrollar el hemisferio izquierdo. Si eres propenso a decidir hacer viajes respondiendo a un impulso, oblígate a ti mismo a sentarte y planificar cada aspecto del viaje antes de hacerlo


Ejercicios para el hemisferio derecho

Si eres más propenso a pensar con el hemisferio izquierdo, usar el derecho puede ser un desafío. Las personas que utilizan más el hemisferio izquierdo del cerebro, no son propensas a comportamientos espontáneos. Cambiar los hábitos puede ser un ejercicio simple para el hemisferio derecho. Mira algo diferente en la televisión; cambia lo que ordenas en tu restaurante favorito sin analizar primero el menú; trata de escuchar música mientras limpias la casa o trabajas en el jardín. Los que usan el hemisferio derecho piensan al azar y pueden manejar fácilmente mas de una tarea a la vez, mientras lo más probable es que los que usan el izquierdo se concentren en una sola tarea a la vez.

Combina los ejercicios para el hemisferio izquierdo y derecho

Combinar los ejercicios de ambos hemisferios es la forma más efectiva de unir las dos mitades de tu cerebro y comenzar a pensar en forma integral. Alterna las actividades durante un tiempo y pronto verás una mejora en tus patrones de personalidad y conducta.


Otros ejercicios:

 Con las manos

Se colocan las manos con las palmas hacia abajo, enfrente del cuerpo y a la altura del cuello. Se hace un circulo con la mano izquierda, moviendo ésta hacia el pecho, bajándola, subiéndola, hasta llegar a la posición anterior. Se hace lo mismo con la mano derecha pero en sentido contrario, es decir, el círculo se hace hacia afuera, de tal manera que las manos se crucen varias veces arriba y abajo. Luego se pueden invertir los sentidos de los movimientos con ambas manos. Escribir
Dibujar óvalos continuos con la mano izquierda o con la menos hábil. Practicar mucho hasta que se haga bien comparar como se hace con la otra mano.

Dibujar óvalos continuos con ambas manos al mismo tiempo.
Colorear un dibujo con la mano menos hábil.
Escribir con la mano izquierda de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, después cambiar de mano. 

Hábitos
Cambiar hábitos inconscientes que se hacen con el lado derecho del cuerpo, al lado izquierdo (y viceversa) y ejecutarlos de manera consciente, por ejemplo cepillarse los dientes, levantar objetos, peinarse, marcar objetos, abrir las puertas, tomar un libro u objeto, etc.
Utilizar la mano que te queda mas cerca cuando desees tomar algún objeto cerca de ti
evita girar el cuerpo. 

Actividad y movimiento
Este ejercicio nos ayuda a activar y comunicar los hemisferios cerebrales. Facilita el balance dentro del sistema nervioso y pone en alerta total al cuerpo. Ayuda a la concentración y prepara al organismo para actividades físicas como realizar deporte, moverse rápido o bailar.
1. Párate y cierra tus ojos.
2. Levanta los dos brazos estirándolos hacia los lados.
3. Levanta el pie que más utilizas y ponlo en forma de cuatro (No abras los ojos, a menos que pierdas el equilibrio).
4. Inhala y suelta lentamente el aire.
5. Manteniendo tus brazos levantados, muévelos hacia adelante, permanece unos cinco segundos en esta posición.
6. Repite el ejercicio ahora con el otro pie.