15 de noviembre de 2013

EJERCICIO PRÁCTICO: RECONOCER LOS ESTADOS MENTALES

               


 Elige un día en que sientas que estás teniendo dificultades, y observa con atención plena tus estados mentales como si fueses un antropólogo, sin juzgarnos y sin resistirte. Generalmente aparecerán varios estados difíciles juntos. Pueden incluir preocupación, desasosiego, ira, confusión, codicia, nerviosismo y percepción errónea.
Determina tres momentos durante el día que hayas considerado difíciles. Fíjate bien y advierte de dónde provienen tus estados mentales. Sin ningún juicio, advierte qué estados mentales están presentes, su nivel de intensidad, cuánto duran y hasta qué punto te atrapan. Si te sirve, regístralos y descríbelos por escrito. Haz esto en dos días más de este tipo. Después de los tres días, date cuenta del efecto de reconocer con la atención plena los estados difíciles que has tenido. Si ha sido revelador o te ha ayudado a liberarte de su control, continúa la práctica.
A continuación, de la misma manera, fíjate en un día en que te sientas muy positivo, y empieza a observar con atención plena los estados saludables que están presentes. Quizás adviertas estados de equilibrio, claridad, flexibilidad, cordialidad, amor, sabiduría, confianza o alegría. Advierte los estados predominantes, su nivel de intensidad, cuánto duran y si te apegas a ellos. De nuevo, si te sirve, regístralos por escrito. Haz esto otra vez en dos días más de este tipo.

Después de los tres días, date cuenta del efecto de reconocer con la atención plena los estados saludables que has experimentado. Date cuenta de que puedes ser consciente de estos estados y favorecerlos con tu atención. Ahora que has aprendido a hacerlo, continúa esta práctica.
                De “La Sabiduría del Corazón” (Jack Kornfield, 2010)