3 de diciembre de 2013

"Lo necesito". Las 11 ideas irracionales de Albert Ellis.











Necesidad (diccionario de la RAE): 
2. f. Aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir.
El lenguaje es tramposo. No es lo mismo "te quiero" que "te necesito", ¿y si te necesito y tú no estás? ¿y si me dejas? ¿me moriré? No. Porque no es una necesidad (comer, dormir, salud, seguridad). Racionalmente, parece obvio. Pero el razonamiento sale, instantáneo, del planteamiento inicial como necesidad. Y posiblemente más de uno y de una alguna vez ha "muerto de amor" y lo ha vivido con gran ansiedad y tristeza, a veces incluso convirtiéndose en algo que no termina de resolverse en mucho tiempo desencadenando sentimientos negativos que se arrastran, como una nube.

Ese es un ejemplo, el "ejemplo fácil". Pero hay muchas otras "necesidades ficticias" o "ideas irracionales" que tenemos todos en mayor o menor medida. Sin embargo... ¿qué pasa cuando una idea irracional es demasiado fuerte? ¿cuando gobierna la vida del individuo? Pues, con toda probabilidad, le hará daño, le hará sentir mal y, peor aún, como idea irracional que es, seguirá asentada en su mente sin ser cuestionada durante mucho tiempo.


Albert Ellis partía de la hipótesis de que no son los acontecimientos los que nos provocan sufrimiento (las cosas "son", no son buenas o malas) sino la interpretación que hacemos de ellos, el significado que les damos. De este modo, nuestra manera de pensar es, en buena parte, responsable de que "lo que ocurre" nos haga sentir de un modo u otro. Estas son las 11 ideas irracionales de Albert Ellis:

  1. Es una necesidad extrema, para el ser humano adulto, el ser amado y aprobado por cada persona significativa de su entorno
  2. Para considerarme a mí mismo/a como una persona válida debo ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa que me proponga
  3. Las personas que no actúan como deberían son malvadas, y deberían ser castigadas por su maldad
  4. Es terrible que las cosas no funcionen como a uno/a le gustaría
  5. La desgracia y el malestar humano están provocados por las circunstancias externas, y la gente no tiene capacidad para controlar sus emociones
  6. Si algo es (o puede ser) peligroso, debo sentirme terriblemente inquieto/a por ello y debo pensar constantemente en la posibilidad de que ocurra, para estar preparado/a
  7. Es más fácil evitar responsabilidades y dificultades de la vida que hacerles frente. Así viviré más tranquilo/a
  8. Debo depender de los demás y necesito a alguien más fuerte que yo en quien confiar
  9. Lo que me ocurrió en el pasado seguirá afectándome siempre
  10. Debemos sentirnos muy preocupados por los problemas y perturbaciones de los demás
  11. Existe una solución perfecta para cada problema, y debemos hallarla siempre
     
A su vez, años más tarde, Ellis decidió resumir dichas ideas en 3 creencias irracionales básicas, de las que se desprenden las ideas irracionales, formuladas en el sentido de "tengo que", "debo" respecto a:

  1. Uno/a mismo/a (“tengo que hacer las cosas bien siempre, y así ser querido/a por los demás“)
  2. Otras personas (“las personas deben actuar de forma considerada y justa y siempre ser agradables conmigo”)
  3. La vida ("La vida debe ofrecerme unas condiciones buenas y fáciles para que pueda conseguir lo que quiero sin mucho esfuerzo y comodidad").
 Las creencias irracionales se caracterizan por ser extremistas, rigurosas y condenatorias y suelen incluir palabras como: "siempre, nunca, tengo que, es imposible, es intolerable, necesito, debo, me voy a morir si...". Son dogmáticas, inflexibles y, en vez de darnos soluciones, se convierten en obstáculos para conseguir lo que queremos.

Sin embargo, en la otra cara de la moneda, está lo que llamaríamos "creencias racionales". Se caracterizan por ser relativistas, flexibles y no nos ponen obstáculos en nuestro camino. No generan un estrés intenso como las ideas irracionales. Son ideas que se expresan en términos de: "quisiera, deseo, prefiero" o "no me gusta, pero lo soportaré", "es probable, es raro, a veces", etc.

Una cosa está clara: las ideas irracionales, llevadas al extremo, nos pueden hacer mucho daño. Es trabajo de cada cual (si así lo desea) reflexionar sobre su propia vida. Por ejemplo, haciendo una lista de pensamientos "irracionales" que le causen discomfort y, en otra columna, formas de pensar alternativas, más benevolentes, que los podrían sustituir. Y, de esta manera, como si de desenredar una madeja de lana se tratara, ir deshaciendo nudos, abriendo caminos para vivir la vida con más serenidad.

Para leer más:

Albert Ellis:
Nacido en 1913 en Pittsburgh, fue un psicoterapeuta cognitivo que desarrolló la Terapia Racional Emotiva Conductual. Creció en un hogar pobre, con unos padres negligentes, que no se hacían apenas cargo de sus hijos. Su padre tenía poco éxito en su negocio y su madre sufría de trastorno bipolar y dormía por las mañanas, sin levantarse siquiera para prepararlos para el colegio. Ellis era el hermano mayor y asumió la responsabilidad de cuidar a sus hermanos: levantarlos, hacerles de comer, vestirlos. Más adelante ellos empezaron a trabajar muy jóvenes para salir adelante. A su vez, Ellis tuvo problemas de salud en su infancia que le llevaron a estar hospitalizado varias veces. Afirma que aprendió a enfrentarse a sus adversidades a pesar de la negligencia de sus padres y que al final le resultaba indiferente. Estos hechos le marcaron profundamente convirtiéndose en la semilla de sus teorías y la creación de su terapia. 

Albert Ellis falleció en 2007 y ha escrito numerosos libros sobre la materia, orientados al público general:

  • Controle su ansiedad antes de que le controle a usted.
  • Cómo vivir con un neurótico en casa o en el trabajo. 
  • El camino de la tolerancia: la filosofía de la terapia racional cognitivo-conductual. 
(etc, etc, etc... ¡a curiosear!)
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miniaclaración: está claro que hay cosas que nos hacen y harán daño, no se pasa por la vida sin que nada nos afecte. Hay maltrato, pérdidas, duelos, etc... El planteamiento aquí es lo que podemos hacer desde nosotros mismos (que es muchísimo). Que el dolor de una pérdida dure lo que le corresponde y poder seguir adelante.Que no nos creemos problemas nuevos. Confiar en nuestra capacidad para poner soluciones y cambiar las cosas. Desdramatizar. Valorar las cosas en una medida más amable. Que vivamos más ligeros