17 de diciembre de 2013

¿Optimista o pesimista?




El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas.

William George Ward


La mente humana puede observar y representar internamente el mundo, a los otros e incluso a sí misma de modos muy distintos unos más funcionales que otros.
Pesimistas y optimistas hacen interpretaciones muy dispares de los sucesos positivos y negativos que acontecen en su interacción con el mundo:
Los pesimistas tienden a pensar que lo ocurrido si es positivo tiene un carácter temporal, momentáneo y lo ven como fruto de algo que se les escapa de las manos y no depende de ellos. Si el resultado es negativo piensan que durará mucho tiempo y lo ven todo negro  teniéndose como responsables únicos de todo lo ocurrido
La forma de percibir de las personas optimistas funciona de otro modo, son capaces de tener una actitud realista (ajustar las velas) pero también  esperanzadora (darse cuenta de que todo acaba pasando). Básicamente la diferencia está en la confianza, la creencia de que puedo contar con mis recursos y de que todo pasa para alguna razón que facilitará mi aprendizaje y desarrollo.
 El optimismo nos ayuda a enfrentar las dificultades como retos, retos que la persona realista asume y en los que persevera confiando en nuestras potencialidades y capacidades como ser humano y en la buena disposición que otros tienen hacia la ayuda.

Qué efectos tiene para la salud una u otra actitud.

 
"Ni tus peores enemigos te pueden hacer tanto daño como tus propios pensamientos" (Buda)

Las personas más optimistas suelen tener  mejor humor y  salud que las negativas.
Ya en  la Odisea de Homero ya se narraba como la alegría y el optimismo eran formas  de mantener una buena salud  y cómo estos actuaban como escudos  protectores frente a múltiples enfermedades
La moderna medicina  y las investigaciones recientes apuntan a este dato ya descrito en la Odisea. Veamos cuales son algunos de los  efectos sobre la salud de una u otra actitud:

      Actitud negativa:

 
⦁    Trastornos de tipos psicológico: Trastornos de ansiedad fóbica como la agorafobia, las fobias sociales, las fobias específicas o aisladas, el trastorno de pánico, el trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno mixto ansioso-depresivo.
⦁    Ingesta desmedida de alcohol, el consumo de tabaco o de sustancias psicotrópicas.
⦁    Estrés que genera, a la vez, más esteroides que debilitan el sistema inmune, por lo que tiene más tendencia a enfermar .desfavorable y ver en el fracaso algo permanente y personal.
⦁    Disminución de las catecolaminas e incrementa la secreción de endorfinas, lo que disminuye la actividad del sistema inmunológico, facilitando así la enfermedad.
⦁    Mal genio  o agresividad: Riesgo grave para el corazón y el cerebro pudiendo ocasionar o precipitar  infartos cerebrales  o infartos de miocardio.

Actitud optimista-realista:


 
⦁    Disminuye los síntomas de depresión.
⦁    Refuerza el sistema inmune.
⦁    Disminuye la aparición de los síntomas de ansiedad.
⦁    Modera la tensión arterial.
⦁    Menores niveles de angustia.
⦁    Mayor porcentaje de supervivencia que las enfermas pesimistas.
⦁    Previene el cáncer.

Ahora la gran pregunta aquí es de dónde surgen estas actitudes, ¿por qué algunas personas son más optimistas que otros y porqué algunas no paran de quejarse  continuamente y verlo todo oscuro?
El pesimismo es básicamente una respuesta condicionada, aprendida social-mente. Es frecuente que personas negativas hayan tenido padres también negativos o que hayan vivido en sociedades y ambientes sociales negativos.
Estas actitudes aprendidas desde la primera infancia van conformando el mapa mental de la persona de tal modo que no es capaz de distinguir que es suyo y que es programación. 


 
Cómo cambiar nuestra actitud negativa a optimista.

 
Si la persona está interesada en reprogramar su mente para construirse una mente más feliz  ha de iniciar un proceso de desarrollo personal donde pueda en primera instancia observar su mente, sus personajes internos y sus esquemas de pensamiento que lo llevan a conformar esa visión catastrofista de la realidad y de sí mismo  para luego ir introduciendo cambios que le permitan cambiar estas formas de pensamiento que no le favorecen y que le limitan .A medida que la persona automatice la autoobservación de los propios pensamientos y atestiguándolos sin juzgarlos  irá desidentificándose de ellos.
Hay un ejercicio que suelo proponer en terapia muy sencillo y que puede ayudar al lector en este sentido: El ejercicio de las 40  respiraciones .Descargar aquí (http://www.mundotranspersonal.com/home/Terapia-transpersonal)

 
¿Y tú cómo quieres  ver tu vaso: Medio lleno o medio vacío? Ten en cuenta que la voluntad es el primer paso para la acción.

 
Un abrazo hondo.

  Autora :Soraya Founty