20 de marzo de 2014

Desencadenantes de una crisis espiritual


  Los factores desencadenantes de la emergencia espiritual ​en algunos casos pueden ser de naturaleza física, como una enfermedad, un accidente, o una operación. En otros casos, esfuerzo físico extremo o una prolongada falta de sueño puede parecer el factor desencadenante más inmediato. En mujeres puede ser dar a luz, o tener un aborto


En otros casos la crisis psicoespiritual comienza a partir de una experiencia emocional traumática. Puede ser la perdida de una relación importante, como la muerte de un hijo u otro familiar cercano, un divorcio, o el final de una relación amorosa. Similarmente, una serie de fracasos, la pérdida del trabajo, o perdida de propiedades, pueden haber precedido inmediatamente el comienzo de una emergencia espiritual. En individuos predispuestos, la “gota que colma el vaso” puede ser una experiencia con sustancias psicodélicas o una sesión de psicoterapia experiencial.

Uno de los catalizadores más importantes de las emergencias espirituales parece ser una profunda participación en varias formas de meditación y práctica espiritual. Esto no debería ser una sorpresa pues estos métodos fueron diseñados específicamente para facilitar experiencias espirituales.


 La gran gama de factores desencadenantes de emergencia espiritual claramente sugiere que la preparación para la transformación interior del individuo juega un papel mucho más importante que cualquier tipo de estímulo externo. Cuando buscamos un común denominador de las situaciones descritas arriba, encontramos que todas involucran un cambio radical en el balance entre los procesos conscientes e inconscientes. Debilitamiento de las defensas psicológicas, o al contrario, incremento en la carga energética de dinámicas inconscientes, hace posible que el material inconsciente (y superconsciente) emerja en la consciencia.​
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