15 de abril de 2014

¡No te defraudes a ti mismo!


Algunos de ustedes me han pedido que escriba un poco sobre el dinero.

He aquí un simple recordatorio: No te defraudes a ti mismo, amigo. En lugar de centrar tu valiosa energía en el pensamiento ‘No me puedo dar el lujo’, o ‘No tengo el suficiente dinero’, recuerda que tu verdadero camino es interno, sé consciente de que tu situación presente en la vida contiene una gran inteligencia, y utilízala (¡en lugar de permitirte ser utilizado por ella!) para comenzar a hacerte preguntas mucho más profundas acerca de la intención:

- ¿Qué tan comprometido me siento con este camino, independientemente de si puedo ‘darme el lujo’ de algo o no?
- ¿Qué tanto quiero realmente aquello que creo querer?
- ¿Qué tanto significa para mí el ‘obtener’ eso que quiero?
- ¿Qué tan profundamente confío en la abundancia de la vida, en las posibilidades que se abren para mí conforme avanzo en mi camino?
- ¿Puedo dejar de comparar mi estado de cuenta bancario, mi abundancia, mi suerte, mi éxito con el de los demás? ¿Soy capaz de dejar de hacer cualquier tipo de comparación?
- ¿Puedo dejar de enfocarme en todo aquello que no tengo, en cuánto debería tener, en cuánto solía tener en el pasado, en cuánto tienen los demás, y enfocarme en lo que tengo, incluso si la mente juzga que es ‘demasiado poco’ en este momento?
- ¿Puedo estar en paz en este momento, independientemente de si logro o no lo que creo querer? ¿Puedo incluso enamorarme del sabor de ‘aún no lo he logrado? ¿Puedo aprender a amar mi recorrido? ¿Podría descansar sin importar el ‘resultado’?
- Desde un sitio de paz y confianza, y de conexión con lo que estoy viviendo en este momento, y apreciando todo lo que tengo, ¿podría encontrar formas más creativas de moverme hacia el futuro?
- ¿Podría dejar de centrarme en cuánto obtengo o dejo de obtener de la vida, y centrarme mucho más en la simple alegría de dar?

Hay tanta creatividad aquí, amigo, tantas posibilidades con las que podemos jugar, que en el momento en que retiramos nuestra atención de la escasez (porque la escasez sólo genera escasez), y recordamos la completud que somos en este momento, la gratitud que sentimos por la existencia misma, y lo abiertos que estamos para recibir los regalos inesperados que tiene la vida para nosotros, el cambio se hace posible, ya sea que se haga evidente o no.

¡No te defraudes a ti mismo poniendo de pretexto el cambio! ¡No utilices la presencia o la ausencia del dinero como una excusa para olvidar tu verdadero llamado! El cambio que llevas en tu bolsillo siempre estará cambiando (con mucha rapidez la riqueza se puede convertir en pobreza, y viceversa), sin embargo, utiliza tu cambio en constante cambio para recordar Eso que nunca cambia: la Presencia.

La verdadera pobreza es no saber lo que eres, es sentirte pobre aunque tengas cambio en tus bolsillos, es utilizar el dinero como una excusa para desconectarte del amor y de la vida.

La verdadera riqueza es apreciar con profundidad cada momento, sentirte rico en espíritu, en la risa y en tu conexión con todo, recorriendo sin miedo tu propio camino, abriéndote a la vida, sin importar cuánto cambio tengas de sobra.

Jeff Foster