1 de abril de 2014

Romper los hábitos


Descubramos el modo de comprender todo este proceso de formación y ruptura del hábito. Podemos considerar el ejemplo del fumar, y usted puede sustituirlo por su propio hábito, por su propio problema personal, y experimentar directamente con su propio problema tal como yo experimento con el ejemplo del fumar. Ese hábito es un problema, se convierte en un problema cuando quiero abandonarlo; mientras estoy satisfecho con él, no es un problema. El problema se suscita cuando tengo que hacer algo con respecto a un determinado hábito, cuando el hábito se vuelve una perturbación. El ha creado una perturbación, de modo que quiero librarme de él. Quiero dejar de fumar; quiero desembarazarme del hábito, hacerlo a un lado.

Así pues, mi manera de abordar el hábito es resistiéndolo o censurándolo. Esto es, no quiero fumar; por lo tanto, encaro el fumar ya sea reprimiéndolo, condenándolo o encontrando un sustituto: en vez de fumar, mascar. Ahora bien, ¿puedo mirar el problema con una mirada libre de toda censura, justificación o represión? ¿Puedo observar mi hábito, observarlo sin sentido alguno de rechazo? Trate de experimentar con ello ahora, mientras estoy hablando, y verá cuán extraordinariamente difícil es no rechazar ni aceptar. Porque toda nuestra tradición, todo nuestro trasfondo, nos impulsan a rechazar o justificar, antes que a sentirnos curiosos al respecto. En vez de estar pasivamente alerta, la mente opera siempre sobre el problema.

Obras Completas de J. Krishnamurti - Vol. VI