3 de agosto de 2014

La puerta del amor se llama libertad

 
Es muy frecuente pensar que la libertad tan solo aparece cuando se da una ausencia de reglas, cuando en realidad la libertad como estado de conciencia por su profunda conexión con la coherencia cardíaca, aparece entre las reglas asumidas y a pesar de ellas.

El amor es un estado de consciencia profundo, y bien sabemos que, aunque llamamos amor a las exaltaciones de los deseos y a toda la gama de sentimientos que nacen en torno a la admiración y la belleza, no es ese amor precisamente el que buscamos. En realidad, el camino del ser humano por la vida es un laberinto hacia el sí mismo primordial que se recorre de forma más nutritiva cuando se puede compartir desde el amoroso compromiso con los valores emanados de la Esencia.

El decadente patriarcado actual vive en el despiste, un despiste economicista y competitivo, en el que la violencia, el miedo y el dominio jerárquico se han hecho con el paradigma oficial. Muchos hombres y mujeres sienten que tiene que haber otro mundo. Un mundo en dónde la cooperación, el respeto y la compasión dinamicen la economía, la política y la educación, conformando una actitud creativa, plena de inteligencia cardíaca.

El cambio de paradigma sucede de dentro afuera y comienza por hacer en nosotros, aquello que admiramos en nuestras más íntimas utopías. Bien sabemos que nuestro deseo de ver un mundo mejor, tan sólo será posible si comenzamos por ordenar y clarificar desde la veracidad nuestro pequeño mundo afectivo de pareja y familia. Desde ahí, desde el pequeño orden de nuestra vida cotidiana, estaremos en condiciones de que cosas más grandes nos vengan a buscar para que las realicemos.

Una vez confrontado y reorientado nuestro pequeño territorio y tras revisar los flecos que nos quedan del rancio modelo patriarcal, podemos preguntarnos: ¿Cómo se puede llamar lo que viene como sustituto al milenario Patriarcado?

Y por más que busco un titulo al nuevo paradigma, no se me ocurre otra cosa que proponer del Patriarcado al Cardiarcado.

¿En base a qué? En realidad, el Patriarcado es la consecuencia de la hipertrofia racionalista en detrimento de aspectos ecológicos y afectivos de nuestra profunda humanidad y que la emergente neurología del corazón reúne en integrado sentir.

Actualmente es la vanguardia neurológica de la Humanidad la que otorga al corazón y la consiguiente Coherencia Cardiaca la responsabilidad desde la que construir avenidas de relación profunda con el otro en el seno de un mundo cooperativo y compasivo. Y eso no es otra cosa que Cardiarcado.

En realidad, sólo desde la Inteligencia del corazón, que no es la inteligencia del sentimiento, ni de la emoción, sino de la Esencia y el núcleo del Ser, podremos emitir una música en el mundo que suene afinada y proporcione a la Humanidad unas relaciones auténticas y creativas.

Muchos seres sentimos ya la llegada de un nuevo amanecer en el campo global de una Humanidad que crisis tras crisis se renueva vertiginosa. El Patriarcado cae inexorable en su propio ombligo entrópico, al tiempo que el incipiente Cardiacado surge en el interior de muchos seres que como tú y como yo lo vivimos como pleno de vitalidad sanadora y resonancias con el Misterio de lo Transpersonal.


Por José María Doria
Publicado en Claves de Amor y Relaciones el 27 de febrero de 2014