26 de noviembre de 2014

Enseñemos a nuestro niño interior



10 estimulantes reglas que podemos enseñar a nuestro niño interior para crezca y se realice por fin como lo que es.Estas nuevas reglas dan permiso al niño interno para que rompa las viejas.

1.-Está bien sentir lo que sientes
Los sentimientos no son buenos o malos, son. No hay nadie que pueda decirte lo que deberías sentir. Es bueno y necesario hablar de lo que sientes.
2.-Está bien querer lo que quieres
No hay nada que debas o no querer. Si eres consecuente de tu energía, querrás expandirte y crecer. Está bien y es necesario conseguir que se satisfagan tus necesidades. Es bueno pedir lo que quieres.
3.-Está bien ver y oír lo que ves y oyes
Todo lo que hayas visto u oído es lo que has visto y oído.
4.-Está bien y es necesario tener diversiones y juegos
Está bien divertirse con juegos sexuales.
5.-Es importante decir siempre la verdad
Esto atenuará el sufrimiento. Mentir distorsiona la realidad. Todas las formas de pensamiento distorsionado deben corregirse.
6.-Es importante conocer nuestros límites y retardar el premio
Así sufriremos menos en la vida.
7.-Es crucial desarrollar un sentido de la responsabilidad equilibrado
Esto significa aceptar las consecuencias de lo que haces y no asumir las consecuencias de lo que hacen los demás.
8.-Se pueden cometer errores
Los errores son nuestros profesores: nos enseñan a aprender.
9.-Se deben respetar y valorar los sentimientos, necesidades y deseos de los demás
Quebrantarlos conduce a la culpa.
10.-Está bien tener problemas
Hay que resolverlos. Está bien estar en conflicto. El niño debe entender que en la vida hay problemas, aceptarlo y entrenarse en resolverlos. Es mejor que quejarse por lo injusta que es la vida.
Debemos dar permiso al niño interno para ser él mismo y para que abandone el guión que le impuso su árbol genealógico escrito a fin de equilibrar el sistema familiar y para sentir que importaba. Ese falso yo estaba lleno de reglas neuróticas. Empecemos a enseñarle reglas sanas que le guíen en el camino de la realización.

 John Bradshaw