14 de noviembre de 2014

LAS DECISIONES EN LA PAREJA : DESDE DÓNDE TOMARLAS






Uno de los pasos más complicados en una pareja es la toma de decisiones y la resolución de conflictos. La vida nos expone diariamente ante diferentes opciones entre las que tenemos que elegir. El aprendizaje de un sistema adecuado de solución de problemas permitirá reforzar la pareja y obtener consecuencias positivas de sus decisiones.

El día a día de cualquier persona supone la toma de miles de decisiones más o menos importantes. La mayoría de las personas tienen automatizado el proceso de solución de problemas por el cual acaban decidiéndose por una opción u otra. El aprendizaje juega en este proceso un papel crucial, permitiendo una mejora a través de la valoración de los errores y los aciertos. La acumulación de experiencias positivas generará la reducción del estrés ante los problemas cotidianos y la consiguiente mejora de la autoestima.

La relación de pareja introduce en este proceso un elemento más, “las opiniones y creencias de otra persona”. Esto viene a duplicar y en ocasiones a complicar el proceso de toma de decisiones en la pareja.

Hay que aprender las habilidades que nos permitan aceptar y adaptar a la relación aquellas características de nuestra media naranja que no habíamos pensado tener que “aguantar”





Al iniciar la relación de pareja las expectativas pueden ser tan idealizadas que incluso se cede en exceso para intentar complacer a la otra parte. En este momento los problemas suelen ser pocos y en caso de ocurrir se minimizan. Cuando la relación avanza, comienzan a aparecer las primeras decisiones conjuntos “¿dónde vamos de vacaciones, la playa o la montaña?” “Salimos por tal sitio o por este otro”, “quedamos con tus amigos, o con los míos”, etc.

Es en esta primera etapa de la relación dónde se van a sentar las bases de una buena resolución de conflictos en pareja. La capacidad de escuchar la opinión del otro, la asertividad para expresar nuestras propias necesidades, y la negociación para llegar a una acuerdo, serán lo elementos fundamentales para conseguir salir airosos del conflicto.

Ya comentábamos en un artículo anterior la importancia de escuchar a la otra persona tratando de ponernos en su lugar. En la mayoría de las ocasiones solemos escuchar, pero no siempre intentamos saber lo que siente y lo que quiere decirnos. En muchas ocasiones interpretamos de forma negativa un comentario o una elección diferente a la nuestra. En una pareja no siempre se ha de coincidir en todo y esto no tiene porque significar que se quieran menos. Por tanto debemos preguntar por qué nuestra pareja prefiere la playa o quiere salir con sus amigas o prefiere salir por tal lugar.

Lógicamente, esto no significa que siempre tengamos que hacer lo que nuestra pareja nos propone, sino que tendremos que tener también el “valor” de decirle lo que pensamos o lo que preferimos sin temor a que se enfade. El trabajo es doble, será importante que entendamos lo que nos quiere decir nuestra pareja sin molestarnos por ello y trataremos de decirle lo que nosotros sentimos de la manera más adecuada para que no suponga un comentario crítico (Ver artículo anterior “La comunicación en pareja”)

Si la relación se estabiliza y se da el paso a la convivencia pueden aparecer los primeros conflictos importantes. Los diferentes estilos educativos recibidos, unidos a las expectativas y el tipo de vida que lleve cada uno de los miembros de la pareja, pueden generar multitud de situaciones conflictivas que habrá que ir solventando.

Jacobson (1979) definirá una serie de factores que son importantes, tanto en la atracción inicial como en el desarrollo del conflicto:

• Atractivo inicial

Tiempo de la interacción breve y positivo.
Ausencia de toma de decisiones
Novedad de la comunicación sexual
Expectativas idealizadas

• Desarrollo de conflicto. Surge ante el choque entre las expectativas y la realidad. Aumentará si existe:

Déficit de habilidades.

Deficiencia en control de estímulos.
Cambios en el entorno.
Preferencias discrepantes en cuanto al grado de intimidad deseada.

Uno de los entrenamientos habituales en cualquier terapia de pareja, o en cualquier proceso de mediación familiar, es el de solución de problemas, si bien es cierto, que para llegar a este paso es necesario haber mejorado la comunicación en la pareja y tener un ambiente positivo, cualquier pareja puede beneficiarse de la aplicación de este procedimiento. Las ventajas más claras son:

• Ver los problemas como una búsqueda de soluciones, aprendiendo a describirlos de forma objetiva.
• Aprender una forma adaptativa de enfrentarse ante las dificultades que surgen en la vida cotidiana.
• Consolidar la idea de centrarse en lo positivo y no en lo negativo.
• Conseguir que la pareja madure y salga reforzada ante el éxito de afrontar un problema
• Aplicar el mismo procedimiento en situaciones futuras

En la mayoría de las ocasiones las desavenencias en la pareja puede surgir por conductas de uno u otro miembro que molestan o que interfieren en la propia pareja. En otras ocasiones los problemas surgen por tener que decidir entre dos alternativas opuestas o diferentes. Parta todas ellas la solución de problemas en parejas sería una buen estrategia. Se pude dividir en dos fases:

• Fase de definición del conflicto Es uno de los aspectos más complejos en el campo de la pareja. Se trata de conseguir explicar desde los dos puntos de vista, que es lo nos preocupa o cual es nuestra opinión sobre alguna decisión concreta. Sugerencias que pueden ayudar a la pareja:

· Elegir el momento y lugar para hablar del problema

· Exponer cada uno su punto de vista:

Empezar por algo positivo
Ser específicos y breves
Expresar los sentimientos
Admitir la propia responsabilidad

· Definir el problema debe incluir:

Descripción de la conducta indeseable
Especificación de las situaciones en que ocurre
Descripción e las consecuencias negativas del problema

· No realizar inferencias ni atribuciones personales sobre la conducta de nuestra pareja.

· Discutir solamente un problema cada vez ( No sacar trapos sucios)

• Fase de búsqueda de soluciones En esta fase se intentan plantear y llevar a cabo las posibles soluciones al problema una vez descrito éste. Es importante:

· Centrarse en las soluciones.

No volver al pasado
Utilizar tormenta de ideas
Valorar las ventajas y desventajas para la pareja.

· Seleccionar las soluciones a poner en marcha. El cambio requerirá que ambos participen. Reciprocidad.

· Establecer los medios para conseguir poner en marcha la solución.

· Poner fecha y lugar para valorar la solución.

· Este proceso no debe llevarnos más de una hora


La negociación marital es diferente a otras negociaciones:

• Ceder no implica perder
• Vencer no es convencer.
• Ganar a corto plazo puede suponer perder a largo plazo.
• Los acuerdos se establecen durante un tiempo establecido.
• Evitar el boicot, recordando que se trata de un acuerdo mutuo, y lo difícil que ha sido llegar a él.
• Recordar cual es nuestro objetivo final (encontrarnos bien con nuestra pareja)


D. Alejandro Arribas sánchez.