25 de enero de 2015

SANANDO LAS HERIDAS







Os presento una técnica muy sencilla creada por Peter Levine (Somatic Experience),  llamada despertar al tigre , está basada en que tenemos la capacidad innata de que superar experiencias negativas y sanarnos noosotros mismos .
Esto podemos hacerlo através de traer presencia a nuestro cuerpo físico.
NUestro cuerpo físico tiene memoria lo recuerda todo ttanto los bloqueos como los recursos utilizados para afrontar el trauma  , el sabe sanarse si se lo permitimos.


Esta sencilla técnica trae presencia al cuerpo,Nos conecta con nuestra capacidad innata de regularnos. Nos enseña a liberar la energía bloqueada que impide realizar una vida normal, fluida, sana. (Esta energía bloqueada acaba en parkinson, estrés, depresión, artritis, dolor, patrones de tensión, colapso (desplome), intrusión, ansiedad y disfunción cognitiva). Al liberar la energía estancada-bloqueada se genera ligereza, fluidez, espacio, se va el dolor, se diluyen presiones, etc. El canal queda limpio. Lo que bloqueaba ahora se transforma en apoyo.
 

Podemos realizarla caminando o tumbados en un lugar cómodo. Tomamos una respiración profunda y llevamos nuestra observación a la planta de los pies, centrando toda nuestra atención y entrega al ejercicio, , observamos si están calientes, fríos, tensos, relajados, y permanecemos ahí, observando sin querer cambiar nada, pasando por cada espacio de nuestros pies, por la planta, por cada dedo de mayor a menor, primero por la base de cada uno de nuestros dedos, luego recorremos los pies detalle a detalle, permanecemos ahí en nuestros pies, ¡experimentémoslo!, al menos durante 15 minutos, y si dedicamos 1 hora muchísimo mejor. Tomando presencia de nuestros pies.

Despertando al tigre:
Nacemos con un instinto animal, al cual vamos domesticando poco a poco, nuestra fiera interna acaba dormitando y con ello llegan los bloqueos físicos (aun cuando como humanos poseemos mecanismos regulatorios virtualmente idénticos a los animales, las funciones de estos mecanismos quedan canceladas por la inhibición neo-cortical-la mente racional).

Poco a poco según vamos siendo domesticados, vamos bloqueando nuestra capacidad instintiva de defensa. A diario observamos situaciones de personas que se disparan por pequeñas cosas, esa explosión es una acumulación continuada que cuando no se transforma en enfermedad o bloqueo físico, sale disparada hacia otros.

Cada vez que emprendemos una acción y ésta es “cortada“, queda toda esa energía que habíamos puesto para esa acción acumulada en el cuerpo físico.

Los animales en la naturaleza raramente son traumatizados, aun cuando rutinariamente son amenazados. Los animales libres, si observamos un documental, veremos que el animal que es atacado, genera una cantidad de energía para su huída, huye y una vez finalizada la carrera y quedarse libre, TIEMBLA, para luego continuar con su hacer, (pastar hierba, etc.). Esa es la manera natural de soltar toda la energía restante que no precisó, que le sobró de la huída. Lo mismo le ocurre al humano, para cada acción que emprende, consume una parte de la energía que dispone para ese hecho, y la restante, como estamos muy educados (domesticados, la mente racional), se queda en el cuerpo sin permitirle salir. ¿Quedaría feo si temblamos?, esa energía que no sale, provoca un bloqueo en el cuerpo físico.

Estas situaciones se producen constantemente a lo largo del día, son más sutiles y suaves, sin embargo estamos continuamente tomando arrancada y frenándonos... como si lleváramos un pié en el acelerador y otro en el freno.

Aprender a observarnos, utilizar los recursos que tenemos, nos enseña a liberar esa energía estancada, a sanarnos a nosotros mismos. Somos seres maravillosos, con un cuerpo perfecto que elige vivir desbloqueado, sano, libre, utilizando los recursos y vivencias positivas que a lo largo de la vida se han presentado.

El trauma retarda el florecimiento del ser, estrangulando nuestros intentos para seguir adelante con nuestras vidas. Nos desconecta de nosotros mismos, de otros, de la naturaleza, del espíritu.

El trauma está en el sistema nervioso, no en el evento. Las situaciones difíciles y traumáticas son parte de la vida. No son algo que se pueda "arreglar" o de lo que se pueda recuperarse. Simplemente se trata de restablecer un orden de confianza y de anhelo de vida. Estas experiencias dejan huella como los mapas que encontramos en las conchas de las ostras, que cuentan su historia y su relación con el mar. Lo que constituye el trauma es el residuo de energía que queda atrapada a partir de la respuesta fisiológica ante el evento, más que el hecho traumático en sí mismo.