10 de marzo de 2015

TODO CONOCIMIENTO ES IGNORANCIA



Vivimos en un mundo donde el conocimiento es valorado y la sola idea de que alguien nos invite a abrazar nuestra ignorancia nos aterra.Pero realmente he descubierto que es el único camino para poner al ego a nuestro servicio y que ocupe el lugar que realmente le corresponde apoyandonos en la experiencia y abandonando las hipotesis y percepciones erroneas sobre la realidad.

"El conocimiento del mundo no es otra cosa que ignorancia y confusión,un apaño constante para seguir adelante en el laberinto de prueba y error ."
Jorge Lomar
Un niño sabe que no sabe y por eso pregunta constantemente hasta el punto de poner de relieve la ignorancia de sus padres(yo misma lo he experimentado con mi hijo kevin de 6 años)
Esto me hace conectar con el sabio consejo de Jesús :Sed como niños...explorad,experimentad y no deis nada por sentado ,dninguna idea ,creencia ni juicio ,de ese modo siempre habrá espacio para la creatividad ,el cambio,la intuición y la capacidad de maravillarse
La ignorancia se mantiene arropada por su amiga la arrogancia.
Quién es victima de la arrogancia(lo somos todos )se niega a aprender y se llena de juicios sobre la realidad creyendose su gran mentira sobre quién,es y que le motiva
Cuando creo saber la verdad y tener razón vivimos en la ilusión de que no necesitamos aprender nada y cerramos la puerta a la vida,a nuestro ser interior y al cambio
Vivo la mayor de las ignorancias ,creer que sé:

Perséfone:Tanto hablar de arrogancia ,pero qué es la arrogancia?
La Roca: la arrogancia es la ilusión sde saber ,¿crees que conoces la verdad?
Perséfone: Bueno algunas cosas sí que las tengo claras
La Roca: ¿quién tiene claras algunas cosas?
Perséfone:Pues yo
La Roca :Quién eres tú?
Perséfone:Dale,ahora te pones trascendental ,que rabia me da
La Roca:(Divertida) vaya ya veo que tienes una verdad que mostrarme:Yo ,la roca me pongo trascendental...
Perséfone:me confundes...
La Roca: perfecto,tu arrogancia ha desaparecido,en este punto sólo queda la mia ,permiteme despojarme de ella:te amo tal y como estás y tu confusión me une a ti

 Os comparto un extracto del libro Yo soy eso , espero os aporte lucidez y conciencia.

Int: ¿Se nos permite pedirle que nos cuente la manera de su realización?

Mah: En cierto modo fue muy simple y muy fácil en mi caso. Mi Gurú, antes de morir, me dijo: «Créeme, tú eres la Realidad Suprema. No dudes de mis palabras, no dejes de creerme. Te estoy diciendo la verdad —verifícalo». Yo no podía olvidar sus palabras, y no olvidando —he realizado.

Int: ¿Pero qué hizo usted de hecho?

Mah: Nada especial. Vivía mi vida, atendía a mi comercio, cuidaba de mi familia, y todos los momentos libres los pasaba recordando a mi Gurú y sus palabras. El murió poco después, y yo solo tenía el recuerdo a quien recurrir. Eso fue suficiente.

Int: Debe haber sido la gracia y el poder de su Gurú.

Mah: Sus palabras eran verdaderas y así se realizaron. Las palabras verdaderas siempre se realizan. Mi Gurú no hizo nada; sus palabras actuaron debido a que eran verdaderas. Todo lo que yo hacía venía de dentro, sin ser solicitado e inesperado.

Int: ¿El Gurú comenzó un proceso sin tomar ninguna parte en él?

Mah: Póngalo como usted quiera. Las cosas acontecen como acontecen —¿quién puede decir por qué y cómo? Yo no hice nada deliberadamente. Todo vino por sí mismo —el deseo de dejar partir, de estar solo, de ir adentro.

Int: ¿No hizo ningún tipo de esfuerzos?

Mah: Ninguno. Créalo o no, yo no estaba ni siquiera ansioso de realizar. Él solamente me dijo que yo soy lo Supremo y entonces murió. Yo no podía no creerle. El resto aconteció por sí mismo. Me encontré a mí mismo cambiado —eso es todo. No hay que decir que yo estaba atónito. Pero surgió en mí un deseo de verificar sus palabras. Yo estaba tan seguro de que él no podía haber dicho una mentira, que sentí que o bien realizaba el pleno significado de sus palabras o bien moriría. Me sentía completamente determinado, pero no sabía qué hacer. Pasaba horas pensando en él y en su certeza, sin argumentar, solo recordando lo que él me dijo.

Int: ¿Qué le aconteció entonces? ¿Cómo supo que usted es lo Supremo?

Mah: Nadie vino a decírmelo. Ni tampoco se me dijo interiormente. De hecho, fue solo al comienzo, cuando estuve haciendo esfuerzos, cuando pasé por algunas experiencias extrañas; ver luces, oír voces, encontrar dioses y diosas y conversar con ellos. Una vez que el Gurú me dijo: «Tú eres la Realidad Suprema», dejé de tener visiones y trances y devine muy calmo y simple. Me encontré a mí mismo deseando y sabiendo cada vez menos, hasta que pude decir presa de total estupefacción: «No sé nada, no quiero nada».

Int: ¿Estaba genuinamente libre del deseo y del conocimiento, o personificaba a un jnani de acuerdo con la imagen dada por su Gurú?

Mah: No se me dio ninguna imagen, ni yo tampoco tenía ninguna. Mi Gurú jamás me dijo lo que tenía que esperar.

Int: Pueden acontecerle a usted más cosas. ¿Está al final de su viaje?

Mah: Jamás hubo ningún viaje. Yo soy, como he sido siempre.

Int: ¿Cuál fue la Realidad Suprema que se supone que alcanzó?

Mah: Yo fui desengañado, eso es todo. Yo solía crear un mundo y poblarlo —ahora ya no lo hago más.

Int: ¿Dónde vive, entonces?

Mah: En el vacío más allá del ser y del no ser, más allá de la consciencia. Este vacío es también plenitud; no se compadezca de mí. Es como un hombre que dice: «He hecho mi trabajo, no queda nada más que hacer».

Int: Usted está dando una cierta fecha a su realización. Ello significa que algo le aconteció en esa fecha. ¿Qué aconteció?

Mah: La mente cesó de producir aconteceres. La antigua e incesante búsqueda se detuvo —yo no quería nada, no esperaba nada, no aceptaba nada como mío propio. No quedaba ningún «yo» por el que esforzarme. Incluso el desnudo «yo soy» se esfumó. La otra cosa que notaba era que había perdido todas mis habituales certezas. Antes yo estaba seguro de muchas cosas, ahora no estoy seguro de nada. Pero siento que no he perdido nada con no saber, debido a que todo mi conocimiento era falso. Mi no saber era en sí mismo conocimiento del hecho de que todo conocimiento es ignorancia, de que «yo no sé» es la única afirmación verdadera que la mente puede hacer. Tome la idea «yo he nacido». Puede tenerla por verdadera. No lo es. Usted jamás ha nacido, y jamás morirá. Es la idea lo que ha nacido y lo que morirá, no usted. Al identificarse a usted mismo con ella devino mortal. Lo mismo que en un cine todo es luz, así también la consciencia deviene el vasto mundo. Mire bien de cerca, y verá que todos los nombres y formas son solo olas transitorias sobre el océano de la consciencia, que solamente la consciencia puede decirse que es, pero no sus transformaciones.
En la inmensidad de la consciencia una luz aparece, un minúsculo punto que se mueve rápidamente y traza formas, pensamientos, y sensaciones, conceptos e ideas, lo mismo que la pluma escribiendo sobre el papel. Y la tinta que deja un rastro es la memoria. Usted es ese minúsculo punto y por su movimiento el mundo es siempre recreado. Deje de moverse, y no habrá ningún mundo. Mire dentro y descubrirá que el punto de luz es la reflexión de la inmensidad de la luz en el cuerpo, como la sensación de «yo soy». Hay solamente luz, todo lo demás aparece.

Int: ¿Conoce esa luz? ¿La ha visto usted?

Mah: Para la mente aparece como obscuridad. Solo puede conocerse a través de sus reflexiones. A la luz del día se ve todo —excepto la luz del día.

Int: ¿Debo entender que nuestras mentes son similares?

Mah: ¿Cómo puede ser? Usted tiene su propia mente privada, tejida con los recuerdos, bien sujetos por los deseos y los temores. Yo no tengo ninguna mente mía propia; lo que necesito saber el universo lo pone ante mí, lo mismo que me sirve el alimento que como.

Int: ¿Sabe usted todo lo que quiere saber?

Mah: No hay nada que yo quiera saber. Pero lo que necesito saber, llego a saberlo.

Int: ¿Este conocimiento viene a usted desde dentro o desde fuera?

Mah: No se trata de eso. Mi interior está fuera y mi exterior está dentro. Puedo obtener de usted el conocimiento necesario en el momento, pero usted no es aparte de mí.

Int: ¿Qué es turiya, el cuarto estado sobre el cual hemos oído hablar?


Mah: Ser el punto de luz que traza el mundo es turiya. Ser la luz misma es turiyatita. ¿Pero de qué utilidad son los nombres cuando la realidad está tan cerca?

Int: ¿Hay algún progreso en su condición? Cuando compara al usted mismo de ayer con el usted mismo de hoy, ¿se encuentra a usted mismo cambiado, haciendo progresos? ¿Crece su visión de la realidad en amplitud y profundidad?

Mah: La realidad es inmutable y sin embargo está en constante movimiento. Es como un poderoso río —fluye y sin embargo está aquí— eternamente. Lo que fluye no es el río con su lecho y sus orillas, sino su agua; así también el guna sattva, la armonía universal, juega sus juegos contra tamas y rajas, las fuerzas de la obscuridad y de la desesperación. En sattva hay siempre cambio y progreso, en rajas hay cambio y regresión, mientras que tamas representa el caos. Los tres gunas juegan eternamente unos contra otros —es un hecho y no puede haber ninguna disputa con un hecho.

Int: ¿Debo yo siempre embotarme con tamas y desesperarme con rajas? ¿Qué hay sobre sattva?

Mah: Sattva es la irradiación de su naturaleza real. Puede encontrarla siempre más allá de la mente y de sus múltiples mundos. Pero si quiere un mundo, debe aceptar los tres gunas como inseparables —materia—energía—vida— uno en esencia, distinto en apariencia. Ellos se mezclan y fluyen —en la consciencia. En el tiempo y el espacio hay flujo eterno, nacimiento y muerte de nuevo, avance, retiro, otra vez avance, de nuevo retiro —aparentemente sin comienzo y sin fin; la realidad es atemporal, sin cambio, sin cuerpo, sin mente; la presenciación es dicha.

Int: Comprendo que, según usted, todo es un estado de consciencia. El mundo está lleno de cosas —un grano de arena es una cosa, un planeta es una cosa. ¿Cómo se relacionan con la consciencia?

Mah: Donde no alcanza la consciencia, comienza la materia. Una cosa es una forma de ser que nosotros no hemos comprendido. No cambia —es siempre la misma— parece estar aquí por su propia cuenta —algo extraño y ajeno. Por supuesto está en la chit, la consciencia, pero parece estar fuera debido a su aparente inmutabilidad. El fundamento de las cosas está en la memoria —sin la memoria no habría ningún reconocimiento. Creación—reflexión—rechazo, Brahma—Vishnu—Shiva, éste es el proceso eterno. Todas las cosas están gobernadas por él.

Int: ¿No hay ningún escape?

Mah: Yo no estoy haciendo nada más que mostrar el escape. Comprenda que lo Uno incluye los Tres y que usted es lo Uno, y será libre del proceso del mundo.

Int: ¿Qué le acontece entonces a mi consciencia?

Mah: Después de la etapa de la creación, viene la etapa del examen y de la reflexión y, finalmente, viene la etapa del abandono y del olvido. La consciencia permanece, pero en un estado latente, en un estado de quietud.

Int: ¿Permanece el estado de identidad?

Mah: El estado de identidad es inherente a la realidad y jamás se desvanece. Pero la identidad no es la personalidad transitoria (vyakti), ni la individualidad sujeta al karma (vyakta). Es lo que queda cuando toda autoidentificación se abandona como falsa —la consciencia pura, el sentido de ser todo lo que es, o podría ser. La consciencia es pura en el comienzo y pura en el fin; entre ambos se contamina por la imaginación, que está en la raíz de la creación. En todo tiempo la consciencia permanece la misma. Conocerla como es, es la realización y la paz atemporal.

Int: ¿Es la sensación de «yo soy» real o irreal?

Mah: Ambos. Es irreal cuando decimos: «Yo soy esto, yo soy eso». Es real cuando entendemos: «yo no soy esto, yo no soy eso».
El conocedor viene y va con lo conocido, y es transitorio; pero eso que sabe que no sabe, que está libre de memoria y de anticipación, es atemporal.

Int: ¿Es «yo soy» mismo el presenciador, o están separados?

Mah: Sin uno el otro no puede ser. Sin embargo, no son uno. Es como la flor y su color. Sin la flor —no hay ningún color; sin el color —la flor permanece invisible. Más allá está la luz, que al contacto con la flor crea el color. Dése cuenta de que su verdadera naturaleza es solo la de la luz pura, y de que tanto lo percibido como el perceptor vienen y se van juntos. Eso que hace que ambos sean posibles, y que sin embargo no es ninguno de ambos, es su ser real, lo cual significa no ser un «esto» o un «eso», sino presenciación pura de ser y no ser. Cuando la presenciación se vuelve sobre sí misma, la sensación es de no saber. Cuando se vuelve hacia fuera, los cognoscibles vienen al ser. Decir: «yo me conozco a mí mismo» es una contradicción en los términos, puesto que lo que es «conocido» no puede ser «mí mismo».

Int: Si el sí mismo es siempre lo no conocido, ¿qué se realiza entonces en la realización de sí mismo?

Mah: Saber que lo conocido no puede ser mí mismo ni mío, es suficiente liberación. La liberación de la autoidentificación con un flujo de los recuerdos y de los hábitos, el estado de maravillamiento ante los infinitos alcances del ser, su inagotable creatividad y total transcendencia, la absoluta ausencia de temor nacida de darse cuenta de la ilusoriedad y transitoriedad de todo modo de consciencia —fluyen de una fuente profunda e inagotable. Conocer la fuente como fuente y la apariencia como apariencia, y a uno mismo solo como la fuente es la realización de sí mismo.

Int: ¿De qué lado está el presenciador? ¿Es real o irreal?

Mah: Nadie puede decir: «yo soy el presenciador». El «yo soy» es siempre presenciado. El estado de presenciación no apegada es la consciencia presenciador, el «espejo de la mente». Surge y se pone con su objeto, y así no es completamente lo real. Pero sea cual sea su objeto, permanece idéntico a sí mismo, de aquí que también es real. Participa a la vez de lo real y de lo irreal y por lo tanto es un puente entre los dos.

Int: Si todo le acontece solo al «yo soy», si el «yo soy» es lo conocido y el conocedor y el conocimiento mismo, ¿qué hace el presenciador? ¿De qué utilidad es?

Mah: No hace nada y no es de ninguna utilidad.

Int: Entonces, ¿por qué hablamos de él?

Mah: Porque está aquí. El puente solo sirve para un único propósito —para cruzar. Usted no edifica casas en un puente. El «yo soy» mira las cosas, el presenciador ve a través de ellas. Las ve como son —irreales y transitorias. Decir «ni mí mismo, ni mío» es la tarea del presenciador.

Int: ¿Es lo manifestado (saguna) eso por lo que es representado lo no manifestado (nirguna)?

Mah: Lo no manifestado no es representado. Nada manifestado puede representar a lo no manifestado.

Int: Entonces, ¿por qué habla usted de ello?

Mah: Porque es mi patria



 Del libro YO SOY de Nisargadatta Maharaj
 Capítulo 78:Todo Conocimiento es Ignorancia