9 de abril de 2015

Rumi ,el Sufismo y el camino del Amor




Hace 801 años nació Jalal ad-din Rumi en la ciudad de Balh, Afganistán (1207-1273). Considerado como el mayor de los místicos islámicos fue famoso por sus poesías del amor y por su mística sufí. Nació en Afganistán, pasó por Irán y murió en Konia, Turquía. Su tumba en Konya es hoy en día uno de los lugares más importantes de peregrinación del mundo islámico, una segunda Ka’ba para los sufis y centro espiritual de Turquía.

Rumi además de ser poeta prolífico, escribió más de cincuenta mil versos, centró gran parte de sus esfuerzos en plasmar en el lenguaje propio del Islam aquel pensamiento que ya no ve separación o dualidad en todo, sino unidad y amor, y que es propio de todos los místicos y sabios de todas las épocas y religiones.



¿Qué puedo hacer, oh musulmanes?, pues no me reconozco a mí mismo.
No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán.
No soy del Este, ni del Oeste, ni de la tierra, ni del mar.
No soy de la mina de la Naturaleza, ni de los cielos giratorios.
No soy de la tierra, ni del agua, ni del aire, ni del fuego.
No soy del empíreo, ni del polvo, ni de la existencia, ni de la entidad.
No soy de India, ni de China, ni de Bulgaria, ni de Grecia.
No soy del reino de Irak, ni del país de Jurasán.
No soy de este mundo, ni del próximo, ni del Paraíso, ni del Infierno.
No soy de Adán, ni de Eva, ni del Edén, ni de Rizwán.
Mi lugar es el sinlugar, mi señal es la sinseñal.
No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al alma del Amado.
He desechado la dualidad, he visto que los dos mundos son uno;
Uno busco, Uno conozco, Uno veo, Uno llamo.
Estoy embriagado con la copa del Amor, los dos mundos han desaparecido de mi vida;
no tengo otra cosa que hacer más que el jolgorio y la jarana.



Más cercano al sufismo y al gnosticismo preconiza el camino interior; “el auténtico conocimiento se encuentra buscando en el interior de uno mismo”, nos dice en sus poesías.



Deja tus preocupaciones
y ten un corazón completamente limpio,
como la superficie de un espejo
que no contiene imágenes.





El Sufismo es el nombre atribuido a los diversos cultos místicos del Islam que honran, sobre todas las cosas, el amor y la devoción por Dios. Los sufis buscan “los misterios escondidos” de la vida; anhelan una experiencia directa de Dios, de primera mano y sin intermediarios, a quien llaman “el Amado”. En los relatos de caballería medieval se usaba el mismo símil para describir la unión del hombre con Dios, del Alma con el Espíritu o del caballero con su amada damisela.



Para celebrar este amor divino, los sufis cantaban y bailaban girando en extraños círculos. Así fue que en el Islam acabaron reconociendo la valía de estos individuos, que algunos llamaban místicos, otros locos, otros artistas y muy pocos sabios.



Vienes a nosotros
desde otro mundo.

Desde más allá de las estrellas.
Vacío, trascendente, puro,
de belleza inimaginable,

trayendo contigo
la esencia del amor.

Transformas a todo aquel tocado por ti.

Preocupaciones mundanas,
problemas y lamentos
desaparecen ante ti,
trayendo regocijo
al gobernante y al gobernado
al campesino y al rey.

Nos desconciertas
con tu gracia.
Todas las maldades
se transforman en bondades.

Eres el Alquimista Maestro.

Enciendes la llama del amor
en la tierra y el cielo,
en el alma y corazón de cada ser.

A través de tu amor
se funde la no-existencia y la existencia.
Los opuestos se unen.
Todo lo profano vuelve a ser sagrado.



Los sufís usaban distintas metáforas para describir este excelso estado de comunión o conexión permanente con Dios o la Fuente de Amor, además de la ya comentada del encuentro con la persona amada. Hablaban desde un pájaro indefenso en busca de su nido a una flauta de junco que anhela regresar al junco del que fue cortada.



«El árbol que andas buscando a veces se llama “sol”, o también “lago”, o “nube”. Pero también puedes llamarlo “mar”, “arena” o “viento”. En cada uno de ellos encuentras el árbol de la vida.

Lo que te ha engendrado está producido por otro, y así sucesivamente. Lo que tú llamas “padre”, para otro es “hijo”. Si te atienes a los nombres pierdes de vista el Uno. Los nombres son muchos, mientras que el Uno es único. Ese es el árbol que estás buscando. Te has tomado tu misión al pie de la letra, por eso has fracasado. Así fue como descubrió las raíces del árbol, buscando en su propio corazón».



Adjuntamos un video en inglés de un poema de Rumi.



Sus versos nos han dejado su inspiración y nos impregnan con una sabiduría que muchas veces nos cuesta recordar. Debemos amar todo aquello que hacemos. La vida es amor, hemos nacido y vivimos para aprener a amar y si no lo hacemos perdemos nuestro tiempo y nuestra vida. Debemos aprender a amar como un estado de ser, como un constante latido de nuestro corazón y no como una emoción o pasión descontrolada. Debemos amar como llenos de desbordante alegría por sentirnos unidos a todas las criaturas del universo.



Toda una vida sin Amor no cuenta

el Amor es el Agua de Vida

¡bébela con el alma y el corazón!



Fuente:http://www.pensamientoconsciente.com


Shahram Nazeri pone musica a los versos de Rumi




OS recomiendo ver también por internet  una pelicula muy simbolica al respecto de los sufistas  Baba Aziz , El sabio sufí .