14 de noviembre de 2016

ESTRATEGIAS MANIPULADORAS



¿Qué sientes al pasar por ese teatro llamado “Control de Seguridad” del
aeropuerto?

¿Te sientes “ciudadano ejemplar” que asume y no cuestiona?

¿Piensas que el paripé que se organiza es realmente para disuadir a terroristas de Al Kaeda?

Celebremos lo seguros que se sienten los viajeros con el numerito que se monta el control de seguridad, como por ejemplo en el aeropuerto internacional de Barajas. ¡Québien! ¡Lo seguro que es viajar ahora! decían el otro día Don Venancio y Doña Paca, tal vez tras recordar lo que nos cuenta la TV acerca de lo mal que está el mundo por ahí fuera.
Hay que ver lo dóciles y mansas que resultan las gentes haciendo cola para quitarse el cinturón, tirar un frasco de perfume a la basura, o paralizar la fila porque en el fondo del bolso brilla un peine metálico, es decir un arma arrojadiza al más puro estilo ninja. Pero Doña Paca suspira, en realidad todo ese cansino ritual dice, “es por nuestro bien”. Por nuestro bien nos hacen descalzarnos y caminar sujetándonos los pantalones. ¡No vaya a
ser que los tacones escondan un arma sofisticada!
¡Qué feliz es el mundo con estos aparatos de seguridad de vanguardia! ¡Ni un sillón de dentista de la calle Serrano posee tanta tecnología como la que protege al dócil viajero en el Aeropuerto de Barajas! Y sucede que cuando estamos en la cola vaciándonos los bolsillos de monedas, móviles y gafas, solo se nos ocurre decir: “Gracias”. Gracias al aparato que nos tira, mecheros y tijeras para salvar tantas vidas humanas.
Afortunadamente Doña Paca y Don Venancio viven tranquilos porque no suelen dejarse caer por los butacones de Primera. Sin embargo sucedió un día que la doña en pleno vuelo, buscando los servicios con cierta urgencia, traspasó la cortina fronteriza y puso un pie en Primera… ¡Horror!, cundió la alarma… ¿qué sucedió ante tan amenazante entrada? Muy simple, sucedió que una milicia de aeromozos uniformados flanquearon
su entrada con cara indignada. ¡Qué bonito fue ver como estos chicos guapos
cumplieron su papel, todos a una, como legionarios en disciplinada guardia! Sin
embargo, y eso es lo terrible… nadie pudo evitar que Doña Paca viese algo que su retina ya nunca olvidaría… Doña Paca vio como los viajeros tras la cortina… comían una gruesa carne roja cortada con cuchillo puntiagudo, cuchillo de moderno acero y sierra bien afilada, cuchillo cuya hoja brillante emitía destellos que reflejaban el sol de la tarde que por las ventanillas entraba
Por lo que más tarde Don Venancio pudo averiguar, se trata de un secreto set de cubiertos metálicos que junto con platos de nombre francés, habitan en ese lugar neutral llamado “Primera”, lugar esotérico en el que no hay plásticos, ni paranoicos ni terroristas. Se trata de un set de cuchillo, cuchara y tenedor de tres púas, púas capaces de atravesar el confit de pato, muslito de la misma dureza que el de cualquier inocente azafata.
No seamos malpensados. Nadie tiene por qué enterarse de que en ese extraño lugar de Primera se reparten cuchillos de hoja afilada. Tampoco se trata de decirles a las masas que en las tiendas que se hallan tras ese rito de los Rayos X, rito orquestado por seres que al menor pitido te palpan, entran cada día cientos de cajones precintados llenos de artículos y varillas metálicas en el armazón de las nuevas maletas a la venta... Menos mal que los trabajadores del aeropuerto ni siquiera colarían un “cortaúñas”, para subastar al mejor postor de Al Kaeda.
¿Cómo explicar semejante novela? Veamos que dice Avram Noam Chomsky al señalar las estrategias de manipulación mediática de su libro “Armas silenciosas para guerras tranquilas”: 1 La estrategia de la distracción, es decir desviar la atención del público inundándolo de continuas distracciones e insignificantes noticias. 2 El crear problemas y después ofrecer soluciones como por ejemplo, crear inseguridad ciudadana para que el público pida medidas que restrinjan la libertad de las personas. 3 El mantener al público
en la ignorancia y la mediocridad haciendo que éste sea incapaz de comprender las tecnologías que lo controlan y esclavizan. 4 El estimular la moda de ser estúpido y vulgar, bien sea idealizando a en programas de TV a personas que se muestran como mediocres y bobas. 5 El reforzar la culpabilidad de hacer creer al individuo que solo él es el culpable de su desgracia, una forma de reforzar así la insuficiencia de su inteligencia, haciendo que éste se auto invalide y se inhiba. 6 El dirigirse al público
como criaturas de poca edad, desprovistas de sentido crítico, utilizando discursos y tonos infantilizadores que sugestionan e influyen en el nivel de las respuestas.
Grandes armas de un Sistema que vela por su perpetuidad, manipulando el refuerzo de miedo, un miedo que mantiene el adormecimiento y la ignorancia. Afortunadamente, cada día hay más personas que invierten en consciencia, seres que cultivan un darse cuenta que se expande imparable, un darse cuenta nacido del ser profundo que disuelve temores difusos, al tiempo que aporta discernimiento y confianza. Honremos a quienes están despertando y se sienten interesados en la travesía de la niebla. Honremos ese
crecer integral que erradica el miedo y clama por una vida que investiga, contempla y ama.

Comencemos por crecer silenciosamente y a solas.

Tal vez, de uno en uno, la masa crítica de despiertos expandirá imparable la consciencia.

Jose María Doria . Observando.Ediciones Mandala.